"¡No puede ser! ¡qué han hecho!", se lamenta Dominique, una mujer mayor, refiriéndose a los encapuchados que el sábado por la tarde saquearon y calcinaron el edificio en el contexto de la jornada de protesta nacional contra la carestía de la vida en Francia.
"Se ha ido una parte de nuestra historia", dice a EFE Pierre, un hombre en la treintena, en referencia al hecho de que este antiguo pabellón militar compartía la vida de los lioneses desde hace 174 años. "Resistió hasta a la Segunda Guerra Mundial", añade.
Junto a ellos hay familias con niños, parejas, adolescentes y deportistas que se han detenido en plena carrera dominical para observar los restos del edificio, del que solo quedan en pie los muros y, sobre ellos, las banderas chamuscadas de Francia y la Unión Europea.
No solo ardió la Oficina de Turismo, en las calles aledañas a la gran plaza central de Lyon la imagen de desolación es la misma, con decenas de comercios saqueados y destruidos.
Son apenas las diez de la mañana, pero en la calle, gran arteria comercial de la ciudad, los empleados de empresas de limpieza y reparaciones se afanan para tratar de borrar las huellas del caos.
Allí hay una tienda de Zara totalmente devastada. Detrás de un cristal de escaparate, en el que alguien ha escrito 'Free Palestine' (Palestina Libre) se ven estanterías rotas, cristales por los suelos, pero ninguna prenda de vestir pues todas fueron robadas.
La misma suerte ha corrido una tienda New Balance y una bisutería. En esta última, el propietario se lamenta amargamente: "No ha quedado nada de nada". ¿Y los daños?. "Enormes, no lo sé aún".
Un vigilante protege una oficina de la empresa telefónica Orange en la que también lograron penetrar los saqueadores. "No se pudieron llevar los teléfonos, porque están muy protegidos, pero se llevaron baterías y otras cosas, todo lo que pudieron", comenta.
A lo largo de la calle se ven restos del caos y otros muchos comercios saqueados. También hay contenedores llenos de cristales, estanterías rotas, pantallas de ordenador y basura.
La Prefectura de Lyon informó este sábado de que hay 160 detenidos, de los que 124 son mayores de edad.
Las escenas de violencia y los saqueos se desataron antes de que comenzara a las dos de la tarde la manifestación principal prevista en la plaza Bellecour, en la que iban a partticipar decenas de miles de personas y que finalmente no se pudo celebrar por los disturbios que estallaron al comienzo.
En su lugar, el centro de Lyon se convirtió durante horas en escenario de persecuciones y enfrentamientos entre grupos violentos y fuerzas del orden desbordadas por la extensión del caos, mientras el ruido de las explosiones y las sirenas fracturaban el silencio de una ciudad habitualmente tranquila.
Pero lo ocurrido también está acentuando las tensiones políticas en la ciudad.
Según Le Progrés, el diario más importante de Lyon, el alcalde ecologista Grégory Doucet, que acudió este domingo por la mañana a la plaza de Bellecour junto al Prefecto del Ródano, fue abucheado por una docena de vecinos y comerciantes.
Los afectados por los daños y pillajes piden medidas urgentes de ayuda a las empresas afectadas y le reprochan su alianza con el partido de izquierda radical La Francia Insumisa, a quienes muchos señalan como último responsable de este brote de viole/ajsncia de grupos de ultraizquierda.
