Según un comunicado conjunto difundido este miércoles por sus partidos en la red social X, Eisenkot y Líberman se reunieron este martes noche y acordaron que "el esfuerzo más importante ahora es aumentar la participación" en los comicios, en los que el bloque opositor confía en desbancar a Netanyahu tras cuatro años de Gobierno.
Los dos líderes subrayaron también la importancia de votar a "uno de los cuatro partidos del bloque de los que sirven", en alusión a las formaciones que defienden el reclutamiento obligatorio de los judíos ultraortodoxos, y de no desperdiciar el voto en partidos que no superen el umbral electoral.
Ambos se comprometieron a mantener su cooperación "para lograr la victoria y la sustitución del Gobierno del fracaso" del 7 de octubre, en referencia al Ejecutivo de Netanyahu, al que la oposición responsabiliza de los fallos que permitieron el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
La reunión llega cinco días después de que Líberman acusara a Eisenkot de planear un Gobierno de unidad con el Likud de Netanyahu tras las elecciones y lo tachara de "Benny Gantz 2", en referencia al exministro centrista que se unió al gabinete de guerra de Netanyahu tras el 7 de octubre, según recogieron los diarios The Times of Israel y Ynet.
Eisenkot, a cuyo partido las encuestas dan como ganador de las elecciones y que siempre ha defendido que no se integraría en un gobierno con Netanyahu, negó luego esa acusación.
El Likud, por su parte, aseguró en un comunicado que anoche "salió a la luz" un acuerdo entre Eisenkot, Líberman y el ex primer ministro Naftali Bénet (del partido opositor Juntos) con un diputado árabe para aprobar la ley 'anti-Netanyahu', como se conoce a las propuestas para impedir que un diputado procesado penalmente forme Gobierno, en alusión al juicio por corrupción que enfrenta el primer ministro.
Los partidos árabes tienen en Israel la llave de un posible gobierno formado por la oposición a Netanyahu, ya que el bloque opositor no llegaría a la mayoría para ello sin su apoyo, de acuerdo a las encuestas.
El Likud no aportó pruebas del supuesto acuerdo ni precisó cómo había salido a la luz, y ninguno de los aludidos confirmó su veracidad.
