Según informó este lunes el diario belga 'La Dernière Heure', los hechos ocurrieron entre el 13 y el 14 de julio pasados, después de que el individuo, bajo los efectos del alcohol y los medicamentos, abandonara un hospital y acudiera al domicilio de su pareja, con la que tenía prohibido contactar por orden judicial.
Tras causar destrozos en la vivienda, encontró un antiguo cuchillo eléctrico, del que extrajo una hoja para utilizarla como arma, y decidió atracar un supermercado cercano.
Para evitar ser reconocido, se puso un jersey para ocultar sus tatuajes y se cubrió la cara con unos calzoncillos antes de amenazar con el arma a una cajera de 16 años, a la que advirtió de que sabía dónde vivía y que iría a buscarla.
La adolescente no cedió a las amenazas y el atracador abandonó el establecimiento sin conseguir el dinero, aunque la joven quedó profundamente traumatizada y todavía necesita medicación para dormir, según el periódico.
Durante su huida, el hombre prendió fuego a parte de su ropa en el vestíbulo de un edificio para eliminar pruebas, lo que provocó una humareda que activó la alarma de incendios y obligó a evacuar a todos los vecinos.
Posteriormente, robó un Mercedes perteneciente a una empresa funeraria y se dirigió a Bruselas, no sin antes utilizar unas tarjetas bancarias que encontró en el vehículo para comprar cigarrillos en dos gasolineras.
Una vez en la capital belga, compró cocaína y, cuando regresó al coche fúnebre, fue detenido por la policía. Tras ser trasladado a comisaría, opuso resistencia a los agentes, que lo redujeron en una intervención en la que sufrió una fractura de pierna.
El acusado, actualmente encarcelado, compareció ante el tribunal correccional de Nivelles por una causa que incluye cargos de agresiones, incendio provocado, tentativa de extorsión, tenencia de armas, posesión de cocaína y robo de vehículo.
La Fiscalía solicitó una pena de 18 meses de prisión y el tribunal dictará sentencia el próximo 17 de noviembre.
