LEÓPOLIS. Ucrania espera que los rusos desminen las salidas de la ciudad en la primera fase de la tregua para permitir la entrada de una misión humanitaria y la evacuación de los residentes, en una operación que ha sido facilitada por la primera dama estadounidense Melania Trump y por el Papa, tras meses de peticiones de Kiev a Moscú.
“Los rusos tienen que limpiar las carreteras de minas, y tenemos que verlo y trabajar a partir de ahí”, dijo el presidente Volodímir Zelenski en una entrevista con la cadena TSN el domingo. Señaló que la operación duraría varios días e incluiría misiones con estadounidenses, ucranianos y rusos.
Según el defensor del pueblo ucraniano, Dmitró Lubinets, que coordina la operación con su homóloga rusa, Yana Lantrátova, ésta comenzará con un alto el fuego confirmado por los ejércitos de ambos países que empezará a las 3:00 AM del martes hora local (1:00 GMT).
La tregua permitirá el inicio de las labores de desminado, a los que seguirá la entrega de alimentos y equipamiento al hospital local.
Quienes quieran salir de la ciudad podrán a territorio bajo control ruso o ucraniano, ha asegurado Lubinets, quien ha prometido que EE UU. vigilará “físicamente” la situación. Sin embargo, todavía no se han anunciado los procedimientos y las rutas de evacuación exactas, lo que alimenta las dudas entre la población local y los militares.
“Muchos vecinos no creen que esto vaya a funcionar, pero todo el mundo tiene esperanza a pesar de ello”, dijo Irina, una habitante de Oleshki, al diario Ukrainska Pravda.
Muchos son ancianos o están enfermos y su evacuación requeriría esfuerzos especiales. Se espera que algunos quieran quedarse, aferrándose a sus hogares pese a los combates y a la falta de servicios básicos, ante el miedo a lo desconocido.
Muchos vecinos tienen miedo de tener que atravesar los puntos de control rusos, ya que algunos han perdido sus documentos o temen ser detenidos por haber servido en el Ejército ucraniano o por su ideología proucraniana, dijo a EFE Oksana Pogomí, concejal de Jersón, la capital de la provincia homónima en la que se encuentra Oleshki.
La vía de salida más rápida para la evacuación sería a través del río Dniéper, hacia la orilla occidental, bajo control ucraniano, pero es improbable que se pueda poner en práctica, pues por allí discurre la línea del frente, fuertemente minada, entre los dos ejércitos.
Para Ucrania, se presenta el riesgo de que Rusia use el alto el fuego para mejorar las posiciones que ocupa en Oleshki, desde las que lanza a diario ataques contra Jersón, situada a pocos kilómetros, en la orilla de enfrente.
Un autobús del transporte público y un hospital fueron golpeados por los drones y la aviación rusos en Jersón el domingo y el lunes.
“Nadie impedirá a los rusos que metan drones y munición en Oleshki, así como nuevos operadores de drones, y que roten sus tropas”, advirtió un soldado ucraniano en declaraciones al medio regional Most.
En general, el Ejército ucraniano preferiría la evacuación completa de Oleshki, ya que los rusos emplean allí a los civiles como “escudos humanos”, dijo a EFE el portavoz de la 43.ª Brigada de Infantería Marina Yevguén Voronetski.
Subrayó que los operadores de drones ucranianos se enfrentan a la difícil tarea de no permitir que las tropas rusas en Oleshki se acerquen más a Jersón, al tiempo que intentan evitar las bajas civiles.
Ambos bandos temen que se produzcan incursiones a través del río. Dos grupos de tropas rusas consiguieron alcanzar Jersón por esa vía pero fueron rechazados por los defensores recientemente, informaron este fin de semana canales de Telegram locales.
Incluso si la operación en Oleshki tiene éxito, la situación que se vive allí es sintomática de una crisis más amplia que se está desarrollando en otras localidades bajo ocupación rusa.
En Jersón, unos 4.000 civiles se enfrentan a un calvario similar en la localidad de Hola Pristan y en los pueblos vecinos, indicó la concejal Pogomí.
La situación también se está deteriorando en otras zonas más al norte del Dniéper, como Kamianka-Dniprovska y Energodar en la región de Zaporiyia, parcialmente ocupada por Rusia, advirtió a los medios ucranianos Petró Andriúshchenko, jefe del Centro para el Estudio de la Ocupación.
