El mercado espera que Lula desmonte la "bomba reloj" que montó en las cuentas públicas

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Río de Janeiro, 27 oct (EFE).- El mercado financiero brasileño se desplomó en reacción a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva debido a que, ante la grave situación fiscal del país, espera que el líder progresista desmonte la "bomba reloj" que montó con el anuncio de costosas promesas electorales, según analistas consultados por EFE.

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"Todos los operadores consideran que el ajuste fiscal es necesario e inminente y quieren saber su dimensión porque hay una bomba reloj cuyo desmonte exige medidas duras", afirmó el analista Carlos Pereira, profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

El lunes, un día después de la victoria electoral de Lula, la Bolsa de São Paulo se desplomó un 13,88 % y el dólar se disparó un 8,25 % frente al real, su mayor subida diaria desde 1999.

Los mercados operan más estables este martes con la corrección de los excesos, pero la previsión es que las turbulencias prosigan debido a que "comenzó la carrera especulativa sobre las medidas fiscales que anunciará el Gobierno", según la economista Carla Beni.

De acuerdo con esta profesora de la FGV, el nerviosismo del mercado no es una reacción a la victoria de Lula sino a la derrota del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, el preferido por los inversores debido a sus propuestas liberales y de ajuste.

"El mercado apostó alto por la victoria de Bolsonaro y, en el momento en que esta no se produjo, tuvo que ajustar los precios. El rápido ajuste de posiciones y el circuit breaker ya eran esperados", aseguró.

La principal preocupación de los inversores es la situación fiscal de un país cuyo déficit nominal acumulado en los últimos doce meses hasta septiembre equivalía al 9,48 % del PIB y cuya deuda pública el mes pasado correspondía al 82,9 %, tras haber subido once puntos en el tercer mandato del líder progresista.

"Lula siempre ha sido muy tolerante con el aumento del gasto público y de la deuda, y ha dicho que no los considera problema, pero le llegó el momento de enfrentar el problema", afirma Pereira.

El Gobierno ya enfrentaba dificultades para cumplir su promesa de terminar 2027 con un superávit fiscal primario del 0,1 % del PIB (sin incluir el pago de intereses de deuda), que se agravaron por el alto costo de las medidas anunciadas por Lula en la campaña electoral.

Tales medidas, como el reajuste en las ayudas a los más pobres, los subsidios a los combustibles y el perdón de la deuda de las microempresas, pueden tener un impacto de hasta 47.000 millones de reales (unos 8.817 millones de dólares) en el presupuesto de 2027, según cálculos del propio Gobierno.

En respuesta al nerviosismo del mercado, el ministro de Hacienda, Dario Durigan, reafirmó este martes el "compromiso" del Gobierno con la "responsabilidad en las cuentas públicas" y anticipó que anunciará medidas que permitirán el cumplimiento de las metas fiscales.

El ministro dijo que las medidas serán anunciadas cuando Lula defina a los ministros para el cuarto mandato.

"La discusión no se limita a nombres para el Ministerio de Hacienda o a declaraciones de compromisos con la responsabilidad fiscal. Lo que importa es la capacidad de transformar las promesas en resultados palpable", afirmó la analista Olívia Flôres de Brás, consejera de Magno Investimentos.

La dificultad del ajuste obedece a que el 90 % del presupuesto del Gobierno es para los gastos obligatorios y hay un margen muy corto de maniobra para los gastos discrecionales, explica Pereira.

"Por eso el Gobierno necesitará un corte de gastos en las políticas sociales, en las políticas de transferencia de renta, en el ajuste de las pensiones y del salario mínimo. Y eso tiene un alto costo político porque Lula prometió aumentos de los beneficios y los electores pueden interpretarlo como una estafa electoral", afirmó.

Otra duda que queda es si Lula conseguirá aprobar medidas de ajuste con un Gobierno en que la derecha tendrá mayorías.

Los analistas coinciden en que el Banco Central está esperando una señal de ajuste fiscal por parte del Gobierno para acelerar el proceso de reducción de la tasa básica de intereses del país, del 13,75 % anual y una de las más altas del mundo en términos reales.

Y la reducción de los tipos es necesaria para frenar la desaceleración de una economía que creció un 3,4 % en 2024 y un 2,3 % en 2025 y para la que el mercado prevé una expansión del 1,8 % en 2026 y del 1,3 % en 2027.