Steinmeier recorrió el centro de Volkswagen China Technology Company (VCTC), dedicado al desarrollo y ensayo de vehículos eléctricos, informaron este miércoles medios chinos.
Durante la visita, el mandatario probó un modelo equipado con una arquitectura electrónica desarrollada conjuntamente por Volkswagen y el fabricante chino Xpeng, así como con un sistema avanzado de asistencia a la conducción elaborado junto a la empresa local Horizon Robotics.
Durante el primer día de su visita a China, el presidente alemán también experimentó un sistema que permite estacionar automáticamente el vehículo mediante un teléfono móvil.
La visita tuvo lugar en Hefei, capital de la provincia de Anhui, donde Volkswagen ha consolidado durante la última década una importante base de producción e investigación de vehículos eléctricos y donde en agosto salió de fábrica su automóvil eléctrico número 100.000.
El fabricante alemán ha reforzado su presencia industrial y tecnológica en China para hacer frente a la creciente competencia de marcas locales, que han ganado terreno en el mercado de vehículos eléctricos.
Según sus resultados del primer semestre de 2026, las ventas del grupo en China cayeron un 31,6 % interanual, mientras que su beneficio neto global descendió un 30,7 %, hasta los 3.103 millones de euros.
En este contexto, Volkswagen ha impulsado alianzas tecnológicas con fabricantes chinos como Xpeng y Horizon Robotics para desarrollar componentes electrónicos y sistemas de conducción automatizada.
Durante su estancia en Anhui, Steinmeier también visitó la antigua residencia de Li Hongzhang, destacado político de finales de la dinastía Qing (1644-1912), y el parque Luogang, según medios locales.
El recorrido forma parte de una visita de Estado de seis días, la primera de un presidente alemán a China desde 2018, que culminará el viernes en Pekín con reuniones con el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Qiang.
El viaje coincide con la gira por Singapur, Japón y Corea del Sur del canciller alemán, Friedrich Merz, destinada a reforzar las alianzas económicas y de seguridad y diversificar las cadenas de suministro.
Ambos desplazamientos se producen en medio de fricciones comerciales entre Berlín y Pekín, con un déficit alemán frente a China que alcanzó los 42.800 millones de euros entre enero y mayo y llamamientos del Gobierno de Merz a reducir dependencias económicas sin romper los vínculos comerciales.
