Los mercados y analistas coinciden en sus pronósticos de que el BCE hará una pausa después de haber incrementado el precio del dinero en junio y septiembre.
La Reserva Federal (Fed) también mantendrá previsiblemente este miércoles sus tasas de interés en el rango entre el 3,75 y el 4 %.
Tanto la Fed como el BCE esperarán a ver con más claridad el impacto de la inflación y los elevados tipos de interés en el consumo, el empleo, la inversión y la actividad económica en los próximos trimestres.
Pero "la persistencia de las tensiones energéticas en el estrecho de Ormuz podría llevar a los bancos centrales a reanudar las alzas en diciembre", prevé el director de Estrategia y Análisis Macro del gestor de activos de Santalucia, Luis Merino.
La inflación del 3,8 % en la eurozona y del 3,7 % en EEUU en septiembre, "obligan a los bancos centrales a mantener un posicionamiento de cautela y vigilancia", añade Merino.
Los precios del petróleo se sitúan muy por encima de los niveles que el BCE contempló en sus proyecciones de septiembre, por lo que hay riesgos de que la inflación vaya a ser más elevada de lo que ha previsto.
De momento, los efectos de segunda ronda han permanecido limitados y el encarecimiento de la energía no se ha traspasado a salarios y otros precios.
La principal preocupación es que las subidas de los tipos de interés perjudiquen el crecimiento económico, pero las economías estadounidenses y europeas han resistido mejor de lo esperado a la guerra en Irán y los aumentos anteriores de los tipos de interés.
El economista sénior de Generali Investments Martin Wolburg prevé que el BCE subirá los tipos de interés en diciembre y en marzo del próximo año, en 25 puntos básicos respectivamente.
El economista jefe en el gestor de activos sostenibles J. Safra Sarasin Sustainable AM, Karsten Junius, también pronostica dos aumentos, en diciembre y marzo.
Pero "el endurecimiento de las condiciones de financiación, impulsado por el aumento de las rentabilidades de los bonos tanto soberanos como corporativos, reduce la necesidad de una política monetaria más agresiva", considera Junius.
Las rentabilidades de los bonos de la zona euro han aumentado, de media, desde el 3,3 % al cierre del segundo trimestre hasta el 4,1 % actual.
La ampliación de los diferenciales de la deuda francesa refleja principalmente el deterioro de los fundamentos económicos y fiscales de Francia, que tiene una ratio de deuda pública sobre el producto interior bruto (PIB) del 119,1 %.
El déficit presupuestario de las Administraciones Públicas francesas del 5,1 % del PIB es insostenible y supera la media de la eurozona del 3,3 % del PIB.
"No existe una razón evidente por la que los diferenciales que actualmente paga Francia justifiquen una intervención del BCE", otros países de la unión monetaria han soportado niveles similares durante años", dice Junius.
Los analistas de Commerzbank prevén que el BCE subirá en diciembre los tipos de interés debido a que la inflación es persistentemente elevada, "a menos que los rendimientos de los bonos soberanos franceses se descontrolen por completo".
La gestora de fondos Natixis IM señala que "el verdadero desafío al que se enfrenta el BCE tiene que ver con la estabilidad financiera y la preservación de la integridad de la eurozona".
Los mercados europeos de deuda soberana atraviesan tensiones como muestra el aumento del diferencial de rentabilidad entre los bonos soberanos franceses (OAT) y los alemanes (Bund), así como el fuerte encarecimiento de los seguros de impago a cinco años sobre la deuda pública francesa y, en menor medida, sobre la italiana.
