"Las elecciones en el Estado de Israel han sido robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la destrucción del Estado judío. Esto se llevó a cabo mediante graves delitos, que incluyen sobornos, amenazas, violencia, falsificación y el uso de software prohibido para movilizar a los votantes", afirmó el partido en un comunicado publicado en sus canales.
La formación derechista afirmó haber presentado "cientos de testimonios y pruebas" ante los servicios de seguridad y la Comisión Electoral Central israelí en relación a supuestas irregularidades, entre las que menciona "miles de sobres" que, según su versión, contenían "dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam" (formación árabe que obtendría 7 escaños, según los últimos datos del conteo).
Además, el partido de Netanyahu denunció incidentes de "amenazas y violencia" contra el personal de los centros de votación, así como casos de varios votantes entrando juntos a las cabinas de votación, casos de personas que votaron bajo identidades falsas, discrepancias entre el número de sobres y el número de votantes y el uso de software ilícito para la movilización de votantes.
Según el escrutinio de más del 80 % de los votos realizado por la Comisión Electoral y los cálculos de los principales medios nacionales, el bloque liderado por Netanyahu se sitúa en 53 diputados, mientras los partidos árabes suman hasta 19. La coalición opositora israelí, encabezada por Gadi Eisenkot, se coloca ahora con 48 diputados.
De esta manera, ambos bloques siguen sin alcanzar la mayoría para gobernar (61 escaños), y dependerían de coaliciones entre ellos o de un gobierno opositor con los partidos árabes.
