El mandatario señaló, en una publicación en X, que “casi” han concluido el despliegue de sus soldados y equipo en suelo haitiano y puntualizó que “esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión al país de Haití”.
“No somos una gran potencia. No tenemos ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano, ni en poner las manos sobre las riquezas de Haití”, sostuvo.
El Salvador, que ya participaba en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), se involucró de manera más directa en la crisis haitiana tras la emboscada del 18 de octubre en la periferia de Puerto Príncipe contra un vehículo en el que viajaban cuatro militares salvadoreños, cuyo paradero se desconoce.
El Gobierno del primer ministro haitiano se mantiene en silencio sobre la operación salvadoreña para rescatar a sus cuatro militares que, por el alto número de tropas movilizado, más de 2.000, parece ir más allá en la guerra contra las pandillas.
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