La resolución estadounidense, vetada por Rusia -miembro permanente del Consejo de Seguridad con derecho a veto-, consolidaba la propuesta de autonomía de Marruecos bajo soberanía marroquí como eje de las negociaciones para resolver el conflicto, al considerarla "la solución más viable" y establecerla como "única base" para continuar las conversaciones.
El texto, que no salió adelante pese a recibir once votos a favor de un total de 15 miembros, también buscaba eliminar la referencia al referéndum que figuraba en la denominación de la Minurso desde su despliegue en 1991, en el marco de un plan de arreglo que contemplaba una consulta para que el pueblo saharaui decidiera el futuro del territorio, pero que nunca llegó a celebrarse.
Ante esta opción, el Frente Polisario -legítimo representante del pueblo saharaui- expresó su "satisfacción" por el veto, ya que, de haber salido adelante, "habría socavado gravemente las bases del proyecto de paz (...) y habría constituido un precedente peligroso con repercusiones desestabilizadoras para la paz y le seguridad regionales e internacionales".
Sin embargo, apostaba por la continuidad de la Minurso tal y como fue establecida en 1991, sobre la base de un acuerdo entre el Frente Polisario y Marruecos, para impulsar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, territorio disputado entre las partes desde la retirada española en 1975.
Para el representante del pueblo saharaui, "cualquier intento de apartarse unilateralmente de este marco aceptado por ambas partes y de modificar el mandato de la misión para que se ajuste a la posición del Estado ocupante marroquí es totalmente rechazado".
En este nuevo escenario, advirtió de las "graves consecuencias" para la paz y la seguridad regionales que puedan derivar de "cualquier medida" que adopte Marruecos, y reiteró su "firme compromiso" de cooperar con la ONU en la búsqueda de una "solución justa, duradera y definitiva para la descolonización del Sáhara Occidental, última colonia de África".
