La decisión supone la quinta subida de tipos en lo que va de año y fue adoptada por mayoría, con seis votos a favor y tres en contra, que defendieron mantener el indicador en el 4,60 %.
El incremento encarece nuevamente la financiación para los hogares y las empresas australianas, en un momento en que la economía comienza a mostrar signos de desaceleración y el mercado inmobiliario registra importantes caídas.
En su comunicado, el RBA señaló que la inflación continúa elevada y que las últimas previsiones apuntan a que permanecerá por encima del 3 % durante el próximo año.
La entidad no espera que alcance el límite superior de su objetivo, situado entre el 2 y el 3 %, hasta finales de 2027, unos tres trimestres más tarde de lo previsto anteriormente.
El banco central atribuyó parte de la revisión al alza al encarecimiento de los combustibles y otras materias primas por el conflicto en Oriente Medio, aunque también advirtió de mayores presiones internas sobre los precios y del rápido aumento del coste de los productos tecnológicos asociado a las inversiones en IA.
Asimismo, indicó que numerosas empresas están afrontando mayores costes y trasladándolos a los precios de sus bienes y servicios, o preparándose para hacerlo, mientras que algunas medidas de las expectativas de inflación también han aumentado recientemente.
El RBA reconoció que el endurecimiento monetario está teniendo efectos sobre la economía, con una ralentización de la actividad, descensos significativos de los precios de la vivienda y un aumento del desempleo.
Además, prevé que el crecimiento económico se modere todavía más durante el próximo año y que la tasa de paro aumente por encima de lo calculado en sus previsiones de agosto.
No obstante, anticipó un mayor dinamismo de la inversión empresarial a corto plazo, especialmente por los proyectos relacionados con centros de datos.
La entidad advirtió también de que la evolución del conflicto en Oriente Medio y las posibles interrupciones del suministro mundial de petróleo mantienen riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico.
