La portavoz del Ministerio chino de Exteriores Mao Ning declaró en una rueda de prensa rutinaria que Wang "expuso con detalle" la posición de Pekín sobre la situación en Oriente Medio y el golfo Pérsico.
La vocera sostuvo que la vía militar no sirve para resolver los problemas, sino que "aviva las tensiones y agrava la situación", al tiempo que expresó su confianza en que ambas partes "se mantengan en la opción de paz", "resuelvan sus diferencias mediante el diálogo" e impulsen "cuanto antes" el restablecimiento de la tranquilidad.
"China está dispuesta a seguir realizando esfuerzos activos para promover el diálogo y contribuir a la distensión de la situación", afirmó Mao.
Pekín reanudó el lunes sus esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 45 % del petróleo importado por China antes de la guerra.
El canciller chino se reunió ese día, por separado, con el asesor de Seguridad Nacional saudí, Musaed bin Mohamed al Aiban, y con el secretario adjunto del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Bagheri Kani, a los que reiteró el apoyo de Pekín a una solución negociada del conflicto.
Paralelamente, el presidente chino, Xi Jinping, abogó en Pekín ante el sultán de Omán, Haitham bin Tariq, por que Oriente Medio no sea escenario de "rivalidad" entre grandes potencias ni de conflictos geopolíticos.
Además, China anunció el mismo día que el enviado especial del Gobierno para Oriente Medio viajará a Irán, Omán y Arabia Saudí entre principios y mediados de noviembre "con el fin de instar a la paz y promover el diálogo, aliviar la situación, rebajar la tensión y contribuir de forma constructiva a la paz y la estabilidad regionales".
