El Gobierno español ya ha anunciado que su candidato será el presidente del Banco de Pagos Internacionales y exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos, que cuenta además con el apoyo del líder de PP, principal partido de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
El Eurogrupo -los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona- mantendrá un primer intercambio sobre las candidaturas en su reunión del próximo 9 de noviembre, durante la cual también estudiará el proceso de nominación para los tres puestos abiertos en el comité ejecutivo del BCE, indicaron fuentes europeas.
Los tres asientos en liza son el de Lagarde, que la semana pasada anunció que dejará su cargo el 7 de febrero, antes del final de su mandato previsto para noviembre; el de Isabel Schnabel, que saldrá del BCE para ir al Fondo Monetario Internacional el 3 de enero, también antes de lo marcado; y el del economista jefe, Philip Lane, cuyo mandato expira el 31 de mayo de 2027.
El Eurogrupo abrió a principios del mes pasado el procedimiento para encontrar relevo a Schnabel y dio a los países hasta el 28 de octubre para presentar a sus candidatos, aunque este plazo ha sido después ampliado hasta el 27 de noviembre.
Hernández de Cos y el exgobernador del Banco de Países Bajos, Klass Knot, parten como favoritos para suceder a Lagarde en la presidencia del emisor de la eurozona.
El Gobierno de Alemania, por su parte, ya anunció que presentaría una candidatura para suceder a Schnabel dado que le gustaría mantener un lugar en el directorio ejecutivo del BCE, aunque aún no ha dado a conocer un nombre.
Los miembros de la cúpula del BCE son nominados por el Eurogrupo y confirmados por los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona tras llevar a cabo consultas no vinculantes con el propio banco y la Eurocámara.
Sin embargo, en ocasiones anteriores la decisión ha sido tomada en la práctica directamente a nivel de líderes, como cuando se eligió a Lagarde en 2019 en el marco en una negociación para renovar al mismo tiempo la presidencia de la Comisión, el Consejo, el Parlamento y el Banco Central Europeo.
En este caso, la elección de los tres puestos que deben renovarse en el BCE podría llevarse a cabo también de manera conjunta, con el fin de asegurar el equilibrio geográfico y político que tradicionalmente rigen las nominaciones de los altos cargos comunitarios.
