“Que los países de la región sepan que la República Islámica de Irán, al mismo tiempo que tiene el dedo en el gatillo para combatir, ha dado una respuesta firme y racional a la parte estadounidense y ahora la pelota está en el campo de Estados Unidos para evitar una guerra”, dijo el también presidente del Parlamento iraní un discurso en el hemiciclo, recogido por la agencia IRNA.
Qalibaf también reiteró que Estados Unidos “se enfrentará a un nuevo escenario de guerra y buscará una salida (del conflicto) aún más desesperadamente que ahora” en caso de que lance una nueva ofensiva contra la República Islámica, que se encuentra en el máximo nivel de preparación defensiva.
“Nuestra respuesta militar y estratégica a cualquier error de cálculo del enemigo será imprevisible”, remarcó el alto cargo iraní al recordar la nueva doctrina militar anunciada el sábado por el líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien ordenó a las Fuerzas Armadas dar una respuesta “inmediata, efectiva y sin límites geográficos” a cualquier posible amenaza de Estados Unidos e Israel.
Estados Unidos, que llevaba más de dos meses sin anunciar ataques contra Irán, bombardeó anoche la isla iraní de Qeshm (sur) en una operación militar limitada, según informó el diario The Wall Street Journal. El medio citó a funcionarios estadounidenses que calificaron los ataques de defensivos y destinados a reducir la capacidad iraní de amenazar el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, mientras otros medios señalaron que respondieron a un ataque contra una aeronave militar estadounidense en la región.
Irán no confirmó los ataques estadounidenses contra su territorio, aunque informó de la captura de dos drones estadounidenses del modelo MQM-170 en el espacio aéreo al sur de la isla de Qeshm y del derribo de un tercero, del modelo MQ-9, al este del estrecho de Ormuz, el número 55 abatido desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán hace más de ocho meses, según la Guardia Revolucionaria.
Todo ello ocurre mientras Irán y Estados Unidos mantienen desde hace una semana intensos diálogos indirectos con la mediación de Catar para discutir un plan que, según Teherán, podría permitir la reapertura del estrecho de Ormuz en dos días, en medio de las demostraciones de preparación militar de ambos países ante una nueva escalada y de su pulso por el control de esta estratégica vía marítima.
