En un comunicado, el Departamento (Ministerio) de Comercio, Industria y Competición afirmó haber "tomado nota" de la decisión y subrayó que realizó "un esfuerzo considerable para responder de manera constructiva a las preocupaciones de Estados Unidos".
"Resulta desafortunado, no obstante, que Estados Unidos plantee ahora nuevas cuestiones que no formaban parte de los temas tratados en el proceso de negociación iniciado en 2025", aseveró.
Pretoria admitió que la AGOA sigue siendo importante para Sudáfrica, pero "no constituye la totalidad de la relación económica entre Sudáfrica y Estados Unidos".
"Esta decisión no define la relación general entre Sudáfrica y Estados Unidos. No obstante, alcanzar una solución depende de la voluntad de ambas partes para encontrar alternativas", afirmó el ministro sudafricano de Comercio, Parks Tau.
"Al mismo tiempo, el Gobierno apoyará a los sectores afectados, protegerá los intereses nacionales de Sudáfrica y continuará buscando el comercio, la inversión y las oportunidades económicas compartidas con Estados Unidos", añadió Tau.
Este lunes, el representante estadounidense de Comercio, Jamieson Greer, informó de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, notificó al Congreso norteamericano y a los gobiernos de Sudáfrica y Ruanda "su intención de excluir a estos países" de la AGOA.
Ruanda y Sudáfrica "están llevando a cabo prácticas que resultan incompatibles con los criterios de elegibilidad de la AGOA", subrayó Greer.
"Estas prácticas, preocupantes y generalizadas, incluyen -entre otras- barreras que socavan el comercio y la inversión estadounidenses, así como acciones que representan una amenaza para la seguridad nacional y los intereses de política exterior de Estados Unidos en la región", explicó el representante.
La decisión se tomó en un contexto de tensas relaciones entre EE.UU. y Sudáfrica.
Trump firmó en febrero de 2025 una orden ejecutiva por la que cortaba la ayuda a Sudáfrica de manera indefinida, tras acusar a Pretoria de expropiar tierras y violar derechos humanos de los afrikáners (minoría blanca descendiente de colonos neerlandeses), en referencia a la polémica ley que el Gobierno sudafricano promulgó en 2025 y que facilita la expropiación de tierras por interés público.
En mayo de 2025, Washington ofreció el estatus de refugiado a la comunidad afrikáner, alegando que eran víctimas de discriminación e incluso de "genocidio", extremo que Pretoria niega rotundamente.
Desde entonces, las fricciones bilaterales han ido en aumento.
Considerada una pieza clave en las relaciones económicas entre Washington y África desde su lanzamiento en mayo del año 2000, la AGOA ha buscado impulsar las exportaciones africanas a EE.UU, reforzando así la industrialización del continente y apoyando a decenas de países para salir de la pobreza.
Esta ley también es vista como una herramienta estratégica de influencia en África, frente a la extendida presencia china.
El pasado septiembre, Trump aprobó la extensión de la AGOA hasta el 31 de diciembre de 2028, preservando así el acceso libre de aranceles al mercado estadounidense para países de África subsahariana que cumplan con los requisitos.
