Collins, de 73 años, buscaba un sexto mandato en representación de Maine, frente a Jackson, de 58, que centró su campaña en los derechos de los trabajadores, el coste de la vivienda y la sanidad, además de presentar a su rival como una aliada del presidente Donald Trump.
Jackson, expresidente del Senado estatal de Maine, se convirtió en el candidato demócrata después de que Graham Platner, ganador de las primarias, abandonara la contienda.
La derrota supone un revés para los republicanos en uno de los escaños más disputados de estas elecciones y una oportunidad para los demócratas de ampliar su representación en el Senado.
Collins había logrado sobrevivir a anteriores desafíos electorales, incluido el de 2020, cuando consiguió la reelección por una diferencia de nueve puntos pese a que Maine había votado por el demócrata Joe Biden en las presidenciales.
