El departamento neozelandés de Conservación indicó que las ballenas piloto (Globicephala melas) quedaron varadas en la costa de Ngawi, cerca del cabo Palliser, el punto más meridional de la Isla Norte.
"Cuatro de ellas aún están vivas y nos estamos preparando para intentar devolverlas al mar durante la marea alta", apuntó el organismo en Facebook, sin precisar el número de animales muertos.
En los trabajos participan voluntarios de la comunidad local maori y miembros de la organización ecologista Project Jonah, que ha movilizado uno de sus veterinarios para "evaluar el estado de salud" de los supervivientes.
Muchos mamíferos marinos, entre ellos ballenas y delfines, suelen quedarse varados con frecuencia en las costas del sur de Australia y de Nueva Zelanda, sin que los expertos hayan logrado esclarecer los motivos.
Se cree que estos incidentes se producen por enfermedades, errores de navegación, cambios repentinos en las mareas, la persecución de depredadores o a condiciones meteorológicas extremas.
En octubre de 2022, casi 500 ballenas piloto fallecieron tras quedarse varadas en una playa en las remotas islas Chatham, a unos 840 kilómetros de la Isla Sur de Nueva Zelanda.
