La zona de operaciones de la unidad Cheonghae prácticamente se duplicaría y se extendería hasta las proximidades del puerto omaní de Duqm, situado a unos 650 kilómetros del estrecho de Ormuz, según reportes de medios locales posteriormente confirmados por el Ministerio de Defensa surcoreano.
En la propuesta actual, el golfo de Omán, contiguo al estrecho de Ormuz, quedaría excluido.
El plan, aprobado este jueves a nivel de viceministros, deberá pasar por el Gabinete y la Asamblea Nacional y, de recibir el aval parlamentario, tendría vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027.
El refuerzo busca proteger a ciudadanos y buques mercantes surcoreanos ante el aumento de la piratería y preparar una potencial participación internacional en el desminado de Ormuz.
Las actividades de piratería en el golfo de Adén se han triplicado con creces con respecto al año pasado, aprovechando la concentración de fuerzas navales internacionales en el mar Rojo y Ormuz por el conflicto en Irán, según informó un funcionario del Ministerio de Defensa a la cadena local KBS.
Se prevé enviar un avión de patrulla marítima P-8A Poseidon, un equipo de eliminación de explosivos y sistemas no tripulados de desminado, además de 75 efectivos, que tendrían su base en Yibuti, con costas en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Según la agencia local de noticias Yonhap, Seúl ha coordinado con Reino Unido, Francia y otros socios la exigencia de un "entorno propicio" para operar en Ormuz, ya sea el fin de la guerra o un acuerdo entre Washington y Teherán que permita restaurar la libertad de navegación.
Asimismo, el ministerio de Defensa estableció cuatro principios para el plan anunciado este jueves: no intervenir en la guerra, proteger a nacionales y embarcaciones, prohibir que el avión vigile territorio o aguas iraníes o el interior de Ormuz y mantener el mando exclusivamente surcoreano.
Creada en 2009 para combatir la piratería en el golfo de Adén, la unidad Cheonghae dispone de un destructor de 4.400 toneladas, un helicóptero, lanchas rápidas y 320 militares. El contingente crecería a 395 efectivos con el nuevo despliegue.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha presionado a Seúl desde agosto para que contribuya militarmente a las operaciones en Ormuz y criticado públicamente su negativa a sumarse a los esfuerzos de Washington contra Irán.
Por su parte, Teherán advirtió en septiembre de "graves consecuencias" si Corea del Sur participaba en operaciones militares en el estrecho.
En septiembre, el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, descartó intervenir en la guerra, aunque abrió la puerta a reforzar la protección marítima. También condenó el bloqueo de Ormuz y el uso de la energía como "arma" en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el mismo mes.
Corea del Sur depende de Oriente Medio para alrededor del 70 % de sus importaciones de crudo, del cual cerca del 95 % transita normalmente por el estrecho de Ormuz.
