El ritmo en el que ha crecido este pasivo es cuatro veces superior al promedio registrado entre 2022 y 2024, según el 'Informe sobre la deuda internacional 2026', que advierte que, aunque el acceso a financiación internacional ha mejorado, su costo no ha disminuido.
La deuda externa creció con mayor rapidez en los países más vulnerables, señala el reporte, que subraya que en aquellas naciones que reúnen los requisitos para recibir financiamiento en condiciones concesionarias de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que es parte del Grupo Banco Mundial, la deuda aumentó un 8,1 %, hasta sumar 1,3 billones de dólares.
El endeudamiento con acreedores privados aumentó considerablemente y la emisión de bonos por parte de entidades públicas creció casi un 35 %, hasta los 251.000 millones de dólares, el nivel más alto en cinco años.
"Los datos de principios de 2026 muestran que persiste la demanda de financiamiento mediante bonos internacionales por parte de los países de ingreso bajo y mediano, a pesar de los elevados costos", advierte el informe, que pone el acento en cómo el incremento en los costes de financiación están obligando a destinar menos recursos a proyectos de desarrollo.
"En 2025, los países de ingreso bajo y mediano destinaron 1,4 billones de dólares al pago de capital e intereses, lo que representa un aumento del 1,9 % y marca el quinto incremento anual consecutivo", indica el análisis.
