El avión fue interceptado por un Mirage 2000-5 y un Rafale después de que el piloto, de nacionalidad irlandesa, se negase a aterrizar en la base militar y pidiese un aeropuerto civil, entre los que citó Beauvais o Nantes, precisaron fuentes judiciales citadas por el citado medio.
Según la oficina del primer ministro, la decisión de enviar aviones de combate fue tomada por el propio Sébastien Lecornu, al constatar la actitud del piloto y su falta de cooperación.
La Fiscalía de Évreux ha abierto tres investigaciones independientes para esclarecer la actuación del comandante del A320, cuya negativa inicial a aterrizar en la base militar podría constituir una infracción del Código de Transporte Aéreo francés.
Las pesquisas han sido encomendadas a la unidad de investigación de transporte aéreo del aeropuerto de Roissy-Charles-de-Gaulle, a la Gendarmería del Aire y del Espacio, con sede en Vélizy-Villacoublay, y a la Gendarmería de Évreux.
A bordo del avión viajaban 157 personas, incluidos 151 pasajeros y seis miembros de la tripulación, que desembarcaron progresivamente y fueron trasladados a un gimnasio.
Mientras, los equipos de seguridad se encargaron de efectuar los controles correspondientes ligados a la amenaza de bomba, entre ellos una inspección exhaustiva del aparato para descartar la presencia de explosivos.
Este incidente se produjo en el marco de una nueva oleada de falsas amenazas de bomba, que afectó este jueves a más de una quincena de vuelos y aeropuertos europeos en Francia, Italia, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Austria, Polonia, Dinamarca y Grecia, después de que el martes ya varias alertas obligaran a activar amplios dispositivos de seguridad.
