"Los resultados de las consultas pueden parecer claros, pero la autoridad que me otorga la ley es determinar quién tiene la capacidad de formar un Gobierno, y eso no está del todo claro, dados los vetos mutuos entre los bloques y dentro de los propios bloques", puntualizó Herzog en una declaración a los medios al término de la ronda.
El presidente explicó que intentará determinarlo "directa y rápidamente" en conversaciones personales con algunos de los líderes de los partidos, en las que, según dijo, no dejará "piedra sin mover" para "construir un Gobierno estable y bueno para el pueblo de Israel".
Herzog aseguró que las reuniones con los partidos fueron "abiertas, francas y también incisivas", y que formuló "preguntas difíciles" para ayudar a los partidos y al público "a liberarse de formas de pensar fijas y abrir su mente a otros caminos".
Durante las consultas, el presidente planteó a varias formaciones la posibilidad de un "reparto del poder" o de un Gobierno de unidad para evitar una nueva repetición electoral, una opción que rechazaron tanto Yashar! (¡Recto!), el partido de Eisenkot, como Beyajad (Juntos), de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid.
Eisenkot recibió las recomendaciones de su partido, Beyajad, Los Demócratas, Israel Beitenu y de las dos formaciones árabes, la Lista Conjunta y Raam. Netanyahu fue respaldado por el Likud, Shas, Poder Judío y Sionismo Religioso, mientras que el partido religioso asquenazí Judaísmo Unido de la Torá, socio del primer ministro en la coalición saliente, no recomendó a ningún candidato.
El diputado designado dispondrá de 28 días, prorrogables otros 14, para formar una coalición. Si fracasa, Herzog podrá encomendar la tarea a otro diputado, que contará con un nuevo plazo de 28 días sin posibilidad de ampliación.
