Decenas de miles de personas empezaron a desfilar en París poco después de las 14:00 horas desde la plaza de la República hacia la de la Nación con protagonismo para las centrales sindicales que se hacía patente con la presencia de cientos de afiliados vestidos con sus chalecos y con grandes globos en el aire con sus siglas.
Un marcha encuadrada por los servicios de orden de los propios sindicatos, lo que hacía presagiar un riesgo bajo de desbordamientos y actos de violencia, al menos hasta el momento de la dispersión.
Además, aunque el dispositivo policial era particularmente nutrido (e incluía un camión con un cañón de agua), no cerró los accesos a la plaza de la República como el 17 de octubre, cuando el punto de partida de la marcha se convirtió en una verdadera olla a presión con la quema de contenedores y coches y choques con las fuerzas del orden que hicieron un uso masivo de gases lacrimógenos desde el comienzo.
En cuanto a las reivindicaciones hoy en la manifestación, Christelle Kelf, secretaria general adjunta de la federación de metalurgia y minas de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT, primera central del país), destacó a EFE el aumento del salario mínimo, la reindustrialización, "más justicia social y también condiciones en las ayudas (públicas) a las empresas".
Kelf, que dijo que la continuación del movimiento dependerá "de la respuesta del Gobierno", también quiso insistir en que una parte de las reclamaciones van dirigidas a la patronal, que "no se priva" de dar dividendos a sus accionistas, y con la que dijo que "tendríamos que ser un poco más firmes".
Entre otras cosas porque, como recordó la sindicalista, hay sectores de actividad en los que los sueldos de los convenios colectivos están por debajo del salario mínimo.
En las pancartas abundaban las demandas que han venido defendiendo los estudiantes desde que se inició allí el movimiento en la segunda mitad de septiembre, como la supresión de la plataforma de acceso a la universidad, una disminución del ratio de alumnos por profesor o una mejora de las condiciones materiales en los centros escolares.
Youssef, un estudiante de derecho en la Universidad de la Sorbona de París, explicó a EFE que había acudido a la marcha en apoyo de esas reivindicaciones pero también porque hay muchos trabajadores que "están afectados por la precariedad".
"La dificultad principal es la falta de escucha. El Gobierno no nos escucha y en un Estado de derecho, en una democracia se supone que eso no debe ocurrir. De forma que venimos sobre todo a mostrar nuestro descontento y a que la movilización no parará mientras no se nos escuche", añadió Youssef.
Jean-Charles, que forma parte de una pequeña charanga asidua de estas concentraciones, se quejó de las restricciones a las protestas que tratan de imponer las autoridades.
El presidente Emmanuel "Macron ha decidido que está prohibido manifestarse porque no es el momento. Por eso he decidido que es el momento de salir", indicó Jean-Charles, que recordó que es ahora cuando se están debatiendo en el Parlamento los presupuestos para 2027.
Catherine, una jubilada de 68 años que contó ser una habitual de las manifestaciones, había acudido con su hija y su nieta, a la que quiere evitar "un mundo con el Frente Nacional", la antigua denominación del partido de la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen.
Antes de que la marcha arrancara, la Orquesta del Nuevo Mundo había puesto un poco de ambiente festivo entre los participantes junto al emblemático monumento que personifica con una mujer a la República Francesa.
Allí se juntaron sobre todo jóvenes que corearon cánticos típicos de las concentraciones de colectivos de izquierda como "El pueblo unido jamás será vencido", en español, o "Todos somos antifascistas", en italiano.
Según las cifras del Ministerio del Interior hasta las 13:00 habían desfilado en Francia 270.000 personas en 180 marchas, lo que excluía en particular la de París, que todavía no había comenzado, así como la de algunas otras ciudades.
Los sindicatos, como es habitual, ofrecían cifras mucho más elevadas, como en Lyon, donde contabilizaron los participantes en el desfile en 55.000, frente a los 30.500 que dijo haber contado la policía.
