"Todo el diésel encontrará a sus compradores", afirmó Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Peskov salió así al paso de las informaciones sobre que dos de los petroleros rusos que se dirigían a territorio de Estados Unidos cambiaron de rumbo tras la derrota republicana.
"Algunos envíos ya se realizaron. Son envíos comerciales, por lo que, naturalmente, los detalles no pueden hacerse públicos", señaló.
A su vez, se negó a comentar una posible modificación del polémico acuerdo -duramente criticado por demócratas y republicanos, Ucrania y la Unión Europea-, que desvinculó de los resultados de las elecciones legislativas en EE.UU.
Según el medio independiente Agencia y el diario Financial Times, los petroleros con diésel ruso 'Talisman' y 'Leruo' cambiaron repentinamente de rumbo. Uno de ellos se dirige en estos momentos a las costas de Brasil y el otro dio la vuelta y se encuentra ahora frente a las costas de Argelia.
En el caso de un tercer buque, el 'Agioi Fanendes', continúa su singladura hacia EE.UU., aunque el propietario admitió que aún se desconoce el puerto de destino, señala la fuente.
Los medios estimaron en entre siete y trece los petroleros rusos que partieron rumbo a EE.UU., que debería recibir un mínimo de 300.000 millones de toneladas mensuales de diésel ruso y un máximo de 1 millón antes de finales de año.
El acuerdo, que tiene vigencia hasta abril de 2027, contemplaba el suministro de hasta 3 millones de toneladas mensuales de diésel ruso el próximo año.
Trump tenía la esperanza de que el acuerdo con Rusia conllevara una bajada de los precios del combustible y le permitiera combatir la inflación, la principal preocupación de los estadounidenses que acudieron a las urnas el 3 de noviembre.
