"Habrá mucho seguimiento", vaticinó Marylise Léon, la líder del mayor sindicato francés, la CFDT, en una entrevista en la cadena BFMTV donde expresó que sus esperanzas es que haya unas 800.000 personas en las calles en todo el país.
También pronosticó el éxito de la convocatoria Sophie Binet, su homóloga del segundo mayor sindicato, la CGT, y advirtió en una entrevista en LCI que si el Gobierno no atiende las reivindicaciones habrá nuevas movilizaciones.
Léon se mostró más prudente al respecto, al indicar que desde esta noche "la pelota estará en el campo" del Gobierno, pero rechazó la idea de que el actual Ejecutivo no tenga margen de maniobra, pese a la cercanía de los comicios presidenciales de abril y mayo, su fragilidad parlamentaria y el deterioro de las cuentas públicas, con el déficit disparado.
Y es que la cuestión del poder adquisitivo y el aumento de los salarios, que es la reclamación que portan en primer plano los grandes sindicatos para esta jornada de protesta y las precedentes, "no puede esperar seis meses", dijo.
"El Gobierno no puede excusarse diciendo que en seis meses no estará ya", recalcó, y subrayó que los trabajadores quieren ser escuchados y que, durante el mandato de Emmanuel Macron la relación ha sido "extremadamente vertical".
Por eso reclamó diálogo social para aumentar los salarios, empezando por el salario mínimo, que el Gobierno ha prometido aumentar pero sin trasladar aún, según Léon, una cifra a los sindicatos. La CGT, por su parte, exige una subida del 10 % de la retribución mínima y la indexación de todos los sueldos a la inflación.
Ambas líderes criticaron con dureza las restricciones a los recorridos de manifestación por el centro de las ciudades, alegando la necesidad de impedir disturbios y saqueos como los del 17 de octubre, unas prácticas que Binet calificó de "liberticidas".
Léon, por su parte, acusó a la Prefectura de policía haber hecho todo lo posible para dificultar la manifestación de París, ya que solo contestó ayer por la tarde al recorrido que habían propuesto las organizaciones (de Bastilla la plaza de la Concordia, en pleno centro de la capital) y trasladarles un camino alternativo autorizado, entre la plaza de la República y la de Nación, que es el habitual en las manifestaciones sindicales en la capital.
Binet avanzó que tras esta jornada, en la que están convocadas unas 250 manifestaciones por toda Francia, los sindicatos mantendrán una reunión para valorar la situación y los próximos pasos.
Las movilizaciones recogen una multiplicidad de causas de descontento en torno al poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos, como el sector de la educación, que fue el detonante de la ola de protestas que vive Francia con los bloqueos estudiantiles en institutos que se iniciaron a finales de septiembre.
La jornada de este jueves es clave como termómetro después de que el pasado sábado, que fue el tercero consecutivo de grandes protestas convocadas por toda Francia, viera una reducción de la participación.
A primera hora ya se habían dado algunos incidentes, como choques de manifestantes con la policía en la Puerta de Vincennes, en París, y la huelga se prevé que impactará sobre todo en sectores como el transporte o la educación.
