El país asiático pasó de deber 68.700 millones de dólares en 2015 a 135.110 millones el año pasado, de los cuales 107.080 millones correspondían a deuda pública y con garantía estatal, 17.580 millones a deuda privada sin garantía pública y 10.450 millones a deuda a corto plazo.
De la deuda pública y con garantía estatal, 56.830 millones de dólares correspondían a acreedores multilaterales, 42.430 millones a bilaterales y 7.800 millones a acreedores privados, según el Informe de Deuda Internacional 2026.
China encabeza la lista de acreedores individuales con 22.400 millones de dólares pendientes de pago, seguida del Banco Mundial, con 19.200 millones, y el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), con 16.830 millones.
El informe señala que Pekín amplió en 2025 los vencimientos de préstamos por 2.000 millones de dólares, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsó otros 2.300 millones a través de sus programas de financiación y resiliencia.
En octubre, el FMI alcanzó un acuerdo técnico con Islamabad sobre una nueva revisión de su programa de rescate de 7.000 millones de dólares, aprobado en 2024, y de otro mecanismo de financiación para la resiliencia climática, que permitiría liberar unos 1.200 millones de dólares adicionales, sujetos a la aprobación de su Directorio Ejecutivo.
La dependencia financiera de Pakistán se produce en un contexto de dificultades recurrentes para afrontar sus necesidades de financiación exterior, agravadas por su elevada dependencia de las importaciones energéticas.
El país ha recurrido repetidamente al FMI durante sus crisis de balanza de pagos y también depende del respaldo financiero de aliados como China, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a los que ha solicitado ampliar los plazos de devolución de sus préstamos.
