El nombre de la habitación se inspira en las lágrimas que a lo largo de la historia los diferentes Papas han derramado una vez electos, a raíz de la fuerte emoción del momento, incluso por la tensión acumulada y las preocupaciones por el peso de sus nuevas funciones.
Por lo general, la pequeña habitación no es accesible al público, aunque el diario vaticano Osservatore Romano ha publicado fotografías en las que se ven restos de frescos en las paredes, un diván con terciopelo rojo y una pequeña estatua antigua de la Virgen con el Niño.
De la habitación, que tiene una pequeña ventana, sale un largo y estrecho pasillo hasta la Capilla Sixtina.
Frente a una escalera de piedra que lleva a otro pasillo se encuentran los paramentos sagrados para el nuevo Pontífice realizados por la histórica sastrería Gamarelli de Roma: paramentos que el Papa vestirá poco antes de asomarse al balcón llamado de las Bendiciones en San Pedro.
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El nuevo Papa tiene a su disposición siete pares de zapatos de medidas diferentes y también encuentra una pequeña caja, probablemente para los calcetines. En una mesa cercana hay camisas y otros paramentos, además de otras dos pequeñas cajas con los gemelos, una pequeña manta de terciopelo rojo con el borde blanco, tres diferentes medidas del hábito talar blanco y, encima de éste, el “cuello” rígido blanco.
