“Mi corazón está muy triste y todos los miembros de nuestra asociación deben estar en la misma situación”, dijo al sitio de información G1 de Globo Yasushiro Ishii, director de la iglesia en Campo Grande, capital de ese estado del centro-oeste brasileño.
Según él, en los próximos días se celebrará una reunión con los adeptos para decidir se llevarán a cabo una ceremonia póstuma en la ciudad o si un grupo de ellos se desplazará a Seúl para asistir al funeral.
En 2000, el llamado “reverendo Moon” fue objeto de una investigación por parte de una comisión parlamentaria tras haber adquirido cerca de 80.000 hectáreas de tierras en los alrededores de Jardim, una comunidad de 24.000 habitantes a 200 km de Campo Grande.
Ese mismo año, compró también el club de fútbol Atlético de Sorocaba, un equipo del estado de Sao Paulo. El vicepresidente del club, Mauricio Baldini, dijo que los directivos se reunirán el lunes para decidir las medidas que adoptarán.
Sun Myung Moon, fallecido a los 92 años en Corea del Sur, también fundó una escuela primaria en Jardiml, donde un tercio de los estudiantes son miembro de su iglesia.
Siewsin Rezende, tesorera de la escuela y adepto del líder mesiánico, dijo que “el reverendo tenía propiedades en Brasil porque quería dedicarse a la agricultura y ganadería para reducir el hambre en el mundo” , según el sitio noticioso de UOL. Sin embargo, algunas de sus tierras siguen siendo baldías, añadió.
Todos los bienes del líder religioso están a nombre de la Federación Familiar por la Paz en el Mundo y la Unificación, nombre oficial de la iglesia, razón por la cual no habrá problemas de herencia, según Rezende.
La iglesia del reverendo proclama tres millones de miembros en todo el mundo e incluye decenas de empresas en los sectores de construcción, maquinaria pesada, alimentación, educación, medios de comunicación e incluso un club de fútbol profesional.
El imperio de Sun Myung Moon, quien se reunió en 1991, en Pyongyang, con el entonces líder de Corea del Norte, Kim Il-sung, tiene intereses económicos en ese país comunista, donde estableció en 1999 una empresa afiliada a la iglesia, Pyeonghwa (Paz) Motors.
Nacido en una familia de agricultores en lo que hoy es Corea del Norte, el reverendo dijo que vio a Jesús a los 15 años y que eso le inspiró continuar con la misión mesiánica interrumpida por la crucifixión.