El reporte, basado en datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, documentó que la práctica de la tortura y los tratos crueles por parte de policías y fuerzas de seguridad se incrementaron de 564 casos en 2008 a 1.055 en 2009, 1.161 en 2010 y 1.669 en 2011.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía, entre 2006 y 2010 hubo en el país sólo un procesamiento y ninguna sentencia condenatoria por tortura en la jurisdicción federal.
El informe señala que los militares, que desde 2006 salieron a las calles de muchas ciudades del país a realizar labores de seguridad pública, han recluido a millares de presuntos delincuentes en cuarteles, donde se han registrado numerosos casos de tortura y tratos denigrantes, antes de entregarlos al ministerio público, indicó el reporte.
“Se ha ignorado o marginado la protección de los derechos humanos en favor de la estrategia del gobierno”, basada en una ofensiva militar contra los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado, añadió Herrera.
En los últimos tres años Amnistía Internacional registró casos de tortura en los 31 estados mexicanos y en el Distrito Federal, sostuvo el activista.
La tortura y los tratos inhumanos son cometidos frecuentemente cuando las víctimas se encuentran bajo custodia, en un periodo conocido en México como “arraigo”, una suerte de detención preventiva en hoteles o centros destinados para este fin que no son cárceles y donde pueden permanecer hasta 80 días, antes de que se presentan cargos o se les deje en libertad.
Pese a que existe una legislación para impedir y sancionar esta práctica, “la mayoría de los casos no se investigan jamás de manera exhaustiva y los responsables no son puestos casi nunca a disposición judicial”, concluyó AI.