Meghan y Enrique presentan al "Baby Sussex"

LONDRES. El rostro de un retoño de dos días durmiendo en brazos de su padre es lo único que los británicos pudieron entrever el miércoles del bebé de Enrique y Meghan, que no anunciaron el nombre del nuevo miembro de la familia real británica.

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Visiblemente emocionada, la ex actriz estadounidense de 37 años apareció con un sencillo vestido camisero blanco sujetado con una amplio cinturón del mismo color y altos zapatos de tacón nude en el St. George’s Hall del Castillo de Windsor.

La acompañaba su esposo, el príncipe Enrique, hijo menor de Carlos de Inglaterra y la difunta princesa Diana, que sostenía en brazos al niño nacido el lunes de madrugada tras lo que parece haber sido toda una noche de parto.

“Es algo mágico, es bastante increíble”, dijo la duquesa de Sussex a las cámaras de televisión que esperaban en esa imponente sala del castillo, situado a unos 40 km al oeste de Londres, decorada con armaduras, bustos de mármol y una amplia alfombra roja.

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“Tengo a los dos mejores hombres del mundo, así que estoy muy contenta”, afirmó Meghan, asegurando que el pequeño, al que su padre miraba con gran cariño, tiene “un carácter muy dulce, es realmente muy tranquilo”.

“¡Me pregunto a quién ha salido!”, la interrumpió bromeando el duque de Sussex, de 34 años, que en su juventud fue el miembro más disipado y problemático de la familia real británica antes de sentar cabeza. Vestido con un traje gris claro y corbata oscura, Enrique apenas retiró un poco el gorrito blanco para dejar entrever el pálido rostro del bebé de dos días, envuelto en una manta del mismo color y que dormía plácidamente.

Todo el mundo esperaba que la pareja anunciara el nombre del niño, en un país donde crece la especulación sobre si optarán por rendir de algún modo homenaje a la difunda madre de Enrique, fallecida en un trágico accidente de tráfico en París en agosto de 1997, o a las raíces afroamericanas de Meghan que tiene entre sus ancestros a esclavos que trabajaban en las plantaciones de algodón de Georgia.

Pero los fans de la monarquía británica tendrán que seguir esperando para saber cómo se llamará el primer miembro mestizo de la familia real británica. Tan sonriente como su esposa, el duque de Sussex no se atrevió a decir a quién se parecía el pequeño tras solo dos días de vida y tampoco se desveló la incógnita de que si es tan pelirrojo como su padre al no poderse ver siquiera si nació con cabello.

“Todo el mundo dice que los bebés cambian tanto en las dos primeras semanas, básicamente vamos a estar siguiendo cómo ocurre ese proceso de cambio, durante el próximo mes... Hay muchos cambios todos los días, así que ¿quién sabe?”, dijo Enrique.

“Ser padres es increíble, solo han pasado dos día y medio, tres días” desde que empezó el parto. “Estamos muy emocionados de tener nuestro propio paquetito de alegría”, afirmó el príncipe, que muy rápidamente tras su boda con Meghan, en mayo de 2018, había dejado claro su deseo de ser padre cuanto antes.

La joven pareja, que tras el anuncio del embarazo se mudó hace unos meses del londinense Palacio de Kensington a Frogmore Cottage, una casa en el dominio del Castillo de Windsor, afirmó que está disfrutando este “tiempo precioso” con el pequeño.

Para Meghan “han sido un par de días muy especiales” , dijo explicando que de camino al St. George’s Hall se habían cruzado con el duque de Edimburgo, el esposo de la reina Isabel II, y que poco después esperaban el momento de poder presentar al pequeño al resto de la familia real.

Este es el octavo bisnieto de la reina Isabel, de 93 años, y su esposo Felipe, de 97 años, y el cuatro nieto del príncipe Carlos, heredero al trono británico. Carlos, de 70 años, que el martes se encontraba de visita en Alemania, afirmó estar “impaciente” de conocer al bebé “en los próximos días, cuando las cosas se hayan calmado”.

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