En el caso de tráfico de drogas, sólo se salvarán de la horca los que sólo hayan participado como correos o "mulas" de la droga, sin participar en las tareas procesamiento o distribución posterior, y colaboren con la justicia, o demuestren incapacidad mental.
La nueva normativa, prevista para finales de año, también prevé que en el caso de homicidio no se aplique la pena de muerte a los que cometan el crimen sin intención de matar.
"Este cambio permitirá que nuestro sistema de sentencias compense varios objetivos: justicia con las víctimas, justicia con la sociedad, justicia con el acusado y clemencia en los casos adecuados", indicó el ministro de Justicia, K Shanmugam.
Actualmente hay 35 reos en el corredor de la muerte en Singapur, y algunos de ellos podrían beneficiarse de la nueva legislación.
Las autoridades paralizaron las ejecuciones en julio de 2011 a la espera de la reforma que prepara el Gobierno, que no tendrá problemas en conseguir la aprobación parlamentaria porque cuenta con la mayoría absoluta.
Entre 2004 y 2010, un total de 26 singapureses y 12 extranjeros fueron colgados en la horca, según cifras oficiales.
La pena capital se aplica a culpables de asesinato, tráfico ilegal de armas o de más de 15 gramos de heroína, 30 gramos de cocaína, 250 gramos de metanfetaminas o 500 gramos de hachís.