Plus ultra

Más allá. Hay que ir pensando más allá de la lucha contra el cáncer del dinero negro. Hay que ir pensando en cómo reconstruir el país: qué fuentes de ingreso podemos tener que no implique competencia con nuestros voraces vecinos gigantes y qué políticas de estado son necesarias para que el ciudadano viva en forma digna.

Me parece magnífica esta lucha contra el dinero sucio, porque es un cáncer que permite a los delincuentes apoderarse de nuestro país y convertirnos en esclavos. Mientras haya dinero sucio, toda la carga impositiva cae sobre una clase trabajadora cada vez más empobrecida y sin futuro. En esas condiciones, es prácticamente imposible implementar políticas de estado integrales para proteger a los más vulnerables: los ancianos que ya no pueden arreglarse solos, los niños pequeños cuyos padres deben salir a trabajar y las personas minusválidas.

¿Y qué pasa con aquellos paraguayos que luchan todos los días por salir adelante, por superarse a fuerza de trabajo e ingenio sin pedir nada a nadie? Necesitan dos cosas: seguridad jurídica y tener asegurada la atención a su salud. Una sola enfermedad seria o peor aún, una dolencia a largo plazo, es la causa principal de que gente trabajadora lo pierda todo. Uno puede ahorrar e invertir y prepararse para uno o dos episodios que requieran hospitalización. Pero costearse el tratamiento y cuidado de una enfermedad seria crónica, a los precios de hoy en día, es imposible para cualquiera, salvo algún multimillonario.

Los seguros privados no son confiables y a menudo no cubren enfermedades crónicas graves. Además, cuando uno necesita atención porque se está muriendo de cáncer o tiene alzhéimer, no se puede poner a litigar judicialmente contra su seguro privado y en un país sin justicia. Por eso es fundamental que en el Paraguay “post dinero sucio” haya un programa de salud gratuito y universal de primera calidad. Me animo a decir que ese sería un impuesto que pagaríamos con gusto, siempre y cuando el dinero se utilice para eso.

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La seguridad jurídica es el otro pilar que sustenta una economía sana. Sin seguridad jurídica, no puede haber inversión seria y limpia. ¿Quién se animaría a meter su dinero donde no está seguro? ¿Quién se animaría a competir en una licitación sabiendo que las bases ya fueron hechas en beneficio de algún ganador? Pero lo peor es que sin seguridad jurídica, el esfuerzo de toda una vida se puede esfumar en un sapy’aite.

Limpiar el país es fundamental. Sin esa barrida inicial, nada es posible. Pero es fundamental que en forma paralela a la lucha contra el crimen organizado el gobierno –en sus tres poderes– vaya generando políticas de estado integrales que sirvan de base al nuevo Paraguay. De esa forma, la ciudadanía tal vez se despierte y se una a la lucha, porque tendrá algo concreto por qué luchar.

Olivia González

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