Al menos una muerte digna

En tres días de agonías febriles y faltas de aire, he visitado el IPS de mi querida capital del Paraguay, en donde solo he encontrado personal cansado, caras largas, deterioro de instalaciones, ni un servicio qué ofrecer y el peor de todos. Ni una sola máquina de rayos X en plena pandemia.

Un año ha pasado desde que esto inició y no puede ser que a estas alturas debamos recorrer de IPS en IPS para conseguir en uno análisis de sangre, en otro RX y en otro que tengan la computadora con un bendito lector, que lea el CD con tu placa.

A eso le sumo haber llamado cinco veces en tres días al 154 y que no te quieran agendar para un hizopado porque “no tenes toodos los sintomas”. Qué país nos estás dejando, Señor Presidente? Y me refiero solo a vos por que sos quien lleva la batuta y lo seguirá haciendo por lo que vemos.

El ciudadano común no resiste más, ya es demasiado todo esto. Ya no sabés dónde correr cuando no podés respirar y cada vez que pisás un lugar sanitario, te das cuenta que las posibilidades se cierran en vez de abrirse.

El INERAM está colapsado, está reventado. Señor Presidente, si no es mucho pedir, solo te pedimos una muerte digna, una que te espere con las mínimas atenciones para poderte llevar a descansar.

Marcia Solís

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD