¿Cómo es que gran parte de la población paraguaya recuerda solemnemente su independencia cuando es hoy esclava de una adicción social disfrazada de tecnología? Porque en rigor no aumenta la eficiencia social (al contrario, anula un hemisferio cerebral de la gente usuaria), disminuye la concentración productiva; y la incompetencia se enseñorea como una adicción incontrolable al distractor social electrónico.
El MEC probablemente no sepa ni qué opinar al respecto, se limita a ver los estragos, presenciar la exterminación del razonamiento, de esta Generación Z (zombis).
El colegio en cuestión o cualquiera que siga ese camino es simplemente un vendedor de celulares, en otras palabras, del símbolo máximo del consumismo.
Supongo que, alguna forma de soborno, de alguna compañía de celulares debe estar tras la cortina, para que nuestro sistema de educación elemental sea tan sui géneris.
¿Por qué no copiamos de Japón o de Taiwán? ¿O de cualquier país desarrollado? ¿Cómo es que teniendo acceso a internet y al mundo total, no se tenga mejor idea que desarrollar un programa pro- estupidización masiva?, es decir, más de lo mismo.
Respecto al Gobierno central y a los tres poderes del Estado solo puedo ver que existe absoluta irresponsabilidad al permitir que una sola multinacional o tal vez dos se traguen a todos los medios en forma física o de publicidad asfixiante.
Cuando se creó el radio-receptor y después la televisión portátil mucha gente intentó utilizarla, dentro de una Iglesia, o de una biblioteca. Si bien cada época tiene su tecnología, ella tiene que servir a la sociedad para su desarrollo.
Ingresar con un celular al aula es profanar a la educación, específicamente por la naturaleza de estos dispositivos pro-consumismo, pro-nada.
Internet, creada con fines científicos, en la década del 60, es hoy, un puente de doble acceso, entre la vida y la muerte, al alcance de cualquier analfabeto o pleno estúpido.
Como dijo Mark Twain: “Si la única herramienta de la que se dispone es un martillo, se creerá que todos los problemas son un clavo”. Todo y todos nos quieren convencer de que el celular es un martillo. Tira el celular de tus manos (cualquier modelo), sé libre.
El celular ha hecho posible un mundo de holgazanes sin límites en las empresas, el mal uso en ellas y en casi todos los ámbitos, la profanación de lo sagrado.
Como dije: “El invento del siglo” es un crea-bobos sin precedentes fuera del 15% de beneficio que aporta o aportaba cuando era teléfono.
Amable lector o lectora: No se deje presionar por la invasión publicitaria. Enséñele a su hijo/a hacer zapping (TV), a ponerse la camiseta del club Cerro Porteño, no del club Cerro-PorTigo o del club Olimpia, no del club OlimpTigo u OlimpClaro.
Nada perderá si hoy no tiene un smartphone, cómprele una calculadora científica (fx-2015), enséñele la Biblia, a usar el diccionario y a que escriba en cuadernos de doble raya.
Nada es nuevo bajo el Sol. Ah, permítale ver la telenovela “Las mil y una noches”, aprenderá a utilizar la tecnología como deberíamos de hacerlo. Gracias.
Dr. Roberto Formigli
