El muro de Berlín y los secundarios

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El muro de Berlín cayó finalmente en 1989, gracias a miles de ciudadanos que espontáneamente decidieron derribar un obstáculo que los mantuvo privados de su libertad por casi tres décadas. Estos libertadores hicieron lo que se debía hacer, tomar el muro y derribarlo, tal como hoy los estudiantes están tomando los colegios, no para derribarlos, sino para edificarlos. De derribar la educación se encargó el mismo sistema educativo y sus funcionarios corruptos.

¿Por qué hablo del muro de Berlín? Para hacer una analogía de lo que hoy están haciendo los estudiantes, y su importancia trascendental en una democracia tan enclenque como la nuestra. Hay una generación que va despertando, cansada de los funcionarios públicos ineptos, soberbios y autoritarios, también de los que no son consecuentes con sus hechos, de los que mienten, de los corruptos, de los sinvergüenza y finalmente, de un paradigma que hizo que hoy Paraguay esté en los primeros lugares de los rankings de corrupción, y en los últimos lugares en educación.

Me asusta ver que hay gente que aún pregunta por qué se manifiestan los estudiantes con tanta radicalización. No tienen una lectura correcta de lo que pasa, o simplemente defienden ciertos intereses. No podés preguntar eso cuando tu país figura en el último puesto del ranking de la educación del Foro Económico Mundial. Otro argumento falaz es que solo hacen “bochinche y no proponen soluciones”.

No le pidan a los secundarios soluciones integrales al problema educativo, no le pidan pensar en lo que aún no les toca pensar, más cuando son ellos las principales víctimas de un sistema que no los deja pensar… y que si hoy están revolucionando es porque tuvieron la gracia de despertar y de entender su realidad dura y triste, que los volvió inmunes al propio sistema. Para dar soluciones integrales están los que son pagados para hacerlo, intelectuales con mayor formación que puedan colaborar en dicha tarea, con la participación de los principales afectados.

Los estudiantes manifiestan su expresión de deseo, trazan la línea del nuevo paradigma con claridad y contundencia: alcanzar la excelencia educativa y basta de corrupción. Estos jóvenes valientes están activando un proceso que no todos entienden, o no quieren entender. Están detonando la capacidad de tener un pensamiento propio y crítico, es la expresión más alta de lo que nos hace falta a todos los paraguayos, educación cívica.

Esto es dinamita pura, que va a terminar derribando el muro de la mediocridad, de la ignorancia, de la vergüenza por ser coleros en educación. Cuando entendamos esto dejaremos de hacer preguntas petulantes y estúpidas como ¿por qué se manifiestan los estudiantes?

Alberto Cabrera