A finales de la década de los 60 del siglo XX, lingüistas como C. Carolin, H. Widdowson, consideran que el aprendizaje de la lengua debe ser fundamentalmente en el desarrollo de la competencia comunicativa. Esta idea hace surgir un nuevo enfoque, con objetivos bien definidos en busca de que todos los aprendices desarrollen la competencia comunicativa. En este sentido, el Ministerio de Educación ha actualizado hace más de una década los contenidos y la metodología de la enseñanza de la lengua. Sin embargo, la Universidad Nacional, en algunas carreras que incluyen el castellano como disciplina para el examen de ingreso, no lleva en cuenta estos avances. Sigue con un programa meramente gramatical, teórico, alejado totalmente de la nueva concepción de la enseñanza de la lengua. Utiliza un material con errores de fondo y forma, en el que el postulante aprende de memoria el contenido lingüístico y ni siquiera sabe cómo utilizarlo en su vida diaria y mucho menos profesional. El Rectorado debería ocuparse de este aspecto porque lo que enseñan para el ingreso no sirve, porque se aleja totalmente de lo aprendido en la Media, tanto en enfoque como en contenido.
Un universitario debe estar en condiciones de expresarse con claridad, corrección y coherencia. No solo conocer de memoria algunas normas gramaticales que no sabe cómo utilizar. El texto que se vende como libro base en distintas facultades (Derecho, Economía, Ciencias Agrarias, entre otras) contiene conceptos erróneos, no actualizados (usos del gerundio, femeninos de algunos sustantivos, pluralización, entre otros) como también de impresión (ejercicios con doble respuesta, sin respuesta, entre otros). El Rectorado debe tomar medidas serias y no permitir que se utilice ese texto como base y único dueño de la verdad lingüística. Quizá sea una de las causales de tantos reprobados como también de reclamos en lo que se refiere al instrumento de evaluación. Con esta situación, ¿para qué están las bibliotecas? La investigación debería ser un norte desde el ingreso. No es correcto que se utilice la lengua nacional como colador para ocupar un banquito en la facultad, más aún cuando el material de consulta no reúne las condiciones que el nivel exige.
Myrna Isabel Núñez González