Como ciudadano paraguayo, me llena de tristeza ver y escuchar semejante barbaridad, dicha por una autoridad máxima de la Corte Suprema de Justicia.
Esta confesión del ministro Sindulfo Blanco, quien dijo que “ha mentido a los Senadores para ser ministro de Corte, como premio a su honesta y proficua trayectoria...”, debe servir de ejemplo de la actitud torcida asumida ante sus mandantes (el pueblo), a quienes hace perder totalmente la credibilidad de sus actos.
Una persona mentirosa no merece un mínimo de respeto por ser un farsante y badulaque. Un mentiroso jamás puede mantener una “honesta trayectoria”, porque al mentir, se trunca ese trayecto y de ser un “buen hombre” pasa a ser un simple embustero.
Debemos ser muy cuidadosos con las autoridades farsantes, porque descalifica a la institución que representa y pierde consideración de sus subalternos y la ciudadanía en general. Sus fallos generan tremendas dudas y en la mayoría de los casos son nulos de nulidad absoluta e insanables.
¿Son creíbles las decisiones tomadas por un mentiroso? ¿Un farsante puede dictar un fallo fidedigno y justo? ¿Tenemos razón si pensamos que en el Poder Judicial hay una mafia organizada? ¿La ciudadanía es apática, indiferente y temerosa? ¿Los próximos ministros serán auténticos, veraces, fidedignos, sinceros y francos? Estimo que sí y aliento a la clase política a aunar sus esfuerzos para que tal pensamiento se concrete.
En conclusión, mantener en el cargo a estos ministros mentirosos/farsantes, es un atentado contra la ciudadanía, que clama una mejor justicia. Es un atentado contra la razón y el entendimiento.
Significado de mentiroso: Que acostumbra mentir, falsario, embustero, farsante, tramposo, engañoso, fraudulento, fulero, badulaque, trola, artificioso, etc. Antónimo de mentiroso: auténtico, veraz, fidedigno, sincero, franco.
Lo mínimo que este señor debe hacer es renunciar y detrás de él, los demás mentirosos... Barramos el Poder Judicial de estos antivalores. Dictadura judicial nunca más.
Evelio Salinas