Estudio periodismo para combatir a la prensa sensacionalista, con las mismas armas que ellos utilizaron para hacer desgraciados a muchos hogares. ¿Qué armas utilizaron? Crítica creciente que culminó en una oposición frontal a la dictadura stronista. Creyendo, pues que hacían un bien al Estado, solo consiguieron hacer ¡chúmbale! al dictador, que repartía palos de ciego a todas partes, ya que el boomerang de sus críticas, no solo lastimó a ellos sino a muchos hogares paraguayos, pues no revistieron sus escritos con aquella cortesía de Quevedo a la “Reina coja”.
Por lo tanto, no hay casi descubrimiento de tan graves consecuencias como el invento de la imprenta. También antes flameaban las antorchas brillantes del genio; pero no se podía introducir a las grandes masas en el dominio de la ciencia, ni propagar el saber en círculos amplios. La imprenta cambió las cosas. Qué gran responsabilidad tienen los que se dicen periodistas, y que por virtud de las letras de moldes y con la fuerza del diario, orientan al mundo por el camino del bien o del mal, hacia la satisfacción o el descontento, la tranquilidad o la revolución, la paz o la guerra.
¿Qué es la libertad de prensa? Es la libertad del pensamiento. A título de esto está permitido imprimir cualquier cosa. ¡Cuánta destrucción, cuántos asesinatos de alma y cuerpo son el resultado de esta libertad! Es más importante la verdad del pensamiento que la libertad del pensamiento.
El filósofo danés Kierkegard hizo la siguiente manifestación: “Dios sabe que no soy de temperamento cruel, y que tengo profunda conciencia de mi responsabilidad ante Él; a pesar de todo, me cargaría con toda la responsabilidad y daría la voz de mando para un fuego graneado, si antes me hubiese convencido, con un examen diligente, de que no hay otros hombres, ni ningún otro ser viviente delante del cañón, más que… periodistas”. ¡Qué terrible experiencia había de tener este filósofo tan manso para hablar así!
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María Faustina Valiente B.