Postergado anhelo de la ciudad de Belén

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La ciudad de Belén se encuentra dentro del primer departamento (Concepción), aproximadamente a 20 km de la capital de dicha cabecera, a orillas del temido, provechoso y legendario río Ypané, que en época de creciente se torna muy caudaloso y aterrador; arrollando y transportando todo lo que encuentra a su paso; en muchos casos desarraigando de la vida a pobladores del lugar o algunos visitantes que no pudieron soportar la tentación de sentir la hermosa e inigualable sensación de sumergirse en él.

El prolífico historiador concepcionero Dr. Juan Deceno Samaniego Mendoza, quien justamente es uno de los hijos mimados de Belén, miembro de la Academia Paraguaya de la Historia, en la página N° 67 del libro de su autoría Valores del Norte – Concepción Tomo III dice que el padre jesuita Dr. Francisco José Sánchez Labrador y Hernández llevó a cabo la fundación de una Reducción a la que denominó Nuestra Señora de Belén, el 23 de agosto de 1760.

El título de esta opinión lo que busca es pintar que la mencionada ciudad más de una vez ha sido postergada en su anhelo de despegar en lo socioeconómico y cultural. En esta situación se encontraba todo el departamento. En la época de la dictadura era “liberal raity” (cuna de liberales). Por eso los concepcioneros son revoltosos ante las injusticias, pero en las buenas, son nobles, solidarios y hospitalarios. Lo más resaltante lo tengo bien grabado en mi “chip humano”; se llevó a cabo cuando se recibió la noticia de que iba a asfaltarse la antigua Ruta V, que prácticamente cortaba en dos a esta ciudad (imagínense), pero luego de mucha sensación de que por fin se iniciaría una época de progreso, llegado el momento del inicio de tan monumental obra, también monumental fue la desilusión de los beleanos, al enterarse de que la construcción, en la parte del trazado que más les interesaba, se trasladaría al lugar conocido como ex vía férrea, o sea no pasaría por Belén.

Bueno, justicia humana suele llegar temprano, tarde o nunca, pero justicia divina llega en cualquier momento. Y creo que le llegó a este injustamente olvidado lugar la justicia humana y divina: ya aquella dictadura no existe.

Me refiero al hecho de que ahora va a contar con uno de los frigoríficos más moderno que la Empresa J.B.C. del Paraguay posee en el mundo entero (280 locales), que según una publicación periodística, en su construcción original ha dado trabajo a 600 personas, y luego de terminada, emplearía a 1.000 personas. Esto es progreso; quién no estaría contento, no solo los beleanos, sino todos los paraguayos, porque esto traerá más pan, educación, cultura; en fin todas las bonanzas que normalmente trae consigo esta clase de emprendimiento.

Las cosas buenas hay que aplaudir y apoyar. Felicitaciones al presidente de la República y autoridades involucradas en este histórico hecho de progreso, y por qué olvidar a los dueños de la empresa, que encontraron un lugar fértil y virgen para invertir su capital.

Heraldo Rojas