Desde hace más de dos décadas, la calle Cervantes (denominada también Dr. Gubetich), del barrio Bella Vista de Santísima Trinidad, es la solitaria vía que permite el tráfico entre la Av. Venezuela y la Av. Sacramento, en la zona del IPS. Es una arteria obligada, porque no hay otra paralela hasta hoy.
El parque automotor, que usufructúa esa sobre transitada calle, conforma toda clase de vehículos: automóviles, ruidosas motocicletas y cuatro líneas de transporte público. Los ruidos molestos son perpetuos; pero lo más penoso para los que vivimos, hasta ahora, en la zona, es la donación generosa de gases tóxicos por parte de los vehículos. En todo sentido, la calle Cervantes ha colapsado.
La intersección de la Av. Sacramento con la calle Cervantes ha ameritado ya un estudio ambiental, y la conclusión ha resultado ser el punto más contaminado de Asunción. Obviamente es así, pues todos los vehículos motorizados convergen y se estancan en esa confluencia.
¿Para qué se hizo el estudio ambiental? ¿Para saber nomás?
No es justo que nuestras vidas vayan acortándose, sin que se tomen las medidas para la implementación de una nueva arteria de descongestión.
Les ofrezco una idea a las autoridades pertinentes: la calle al costado del hospital INERAM (ex Max Boettner), sobre la Av. Venezuela, debiera ser ampliada. Esta calle tiene un buen recorrido para este efecto; más abajo está un predio municipal.
Tal vez este hospital, que tiene un magnifico y vasto predio, tendría que ceder algunos metros de su finca, so pena de que los vecinos de la calle Cervantes tengamos que empezar a convertirnos todos en pacientes de esa clínica, ya que se especializan en enfermedades respiratorias.
De corazón, y de pulmón sobretodo, ruego que se preste atención a este decente pedido. Muchas gracias.
Pedro Aguilera