Las aves, por ejemplo, pueden ser tratadas con gotas de medicación porque son fáciles de mezclar con los granos. En el caso de las píldoras, se pueden moler en un mortero y luego añadirlas a los alimentos, informa una revista especializada.
Es importante que los preparados sean adecuados para los animales. Los expertos advierten que los cuidadores nunca deben dar a sus mascotas nada de su propio botiquín. Los analgésicos como el paracetamol, por ejemplo, pueden tener efectos secundarios graves en las mascotas.
