La genética detrás del mito: por qué los gatos de tres colores suelen ser hembras

Gato calicó.
Gato calicó.Shutterstock

La imagen es conocida: un gato de tres colores —blanco, negro y naranja— se estira al sol y alguien comenta: “Seguro es hembra”. Y casi siempre acierta. Lejos de ser un mito popular sin fundamento, la explicación de por qué la inmensa mayoría de los gatos calicó son hembras está escrita en sus cromosomas.

¿Qué es exactamente un gato calicó?

En el lenguaje cotidiano, se llama “calicó” (o tricolor) al gato cuyo pelaje combina manchas bien definidas de blanco, negro y naranja. No debe confundirse con el “carey”, donde el negro y el naranja aparecen mezclados en un patrón marmoleado, a menudo con menos blanco.

Gato calicó.
Gato calicó.

Más allá de la estética, lo que distingue a estos animales es que su patrón de color no es caprichoso: es el resultado visible de un fenómeno genético complejo que convierte a cada gata tricolor en un pequeño mosaico viviente.

El color que viaja en el cromosoma X

El secreto está en el cromosoma sexual X. El gen principal responsable de los colores negro y naranja del pelaje felino se localiza precisamente allí. Existen, simplificando, dos variantes: una que codifica para negro y otra para naranja.

Gato calicó.
Gato calicó.

Las hembras tienen dos cromosomas X (XX), mientras que los machos tienen un X y un Y (XY). Eso significa que una gata puede heredar una copia “negra” en un X y una copia “naranja” en el otro X. Un gato macho, en cambio, solo puede tener una de las dos versiones, porque dispone de un único cromosoma X.

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A primera vista, parecería que una hembra con genes para ambos colores debería salir de un solo tono intermedio. Pero la biología tiene otros planes.

Inactivación del X: el mosaico en acción

Durante las primeras etapas del desarrollo embrionario, en cada célula de una hembra se “apaga” aleatoriamente uno de los dos cromosomas X. Es un mecanismo conocido como inactivación del X, que evita que las hembras tengan el doble de actividad genética que los machos.

Gato calicó.
Gato calicó.

El resultado es un verdadero mosaico celular: en algunas células queda activo el X con el gen para negro; en otras, el X con el gen para naranja. A medida que estas células se multiplican y forman la piel y el pelaje, las zonas donde predomina un tipo de célula se traducen en manchas negras y manchas naranjas.

El blanco, por su parte, suele depender de otro gen, independiente del cromosoma X, que “apaga” la pigmentación en ciertas áreas. Así nace el clásico patrón tricolor.

¿Y los machos calicó?

Aunque son excepcionales, existen machos calicó. Suelen deberse a una anomalía cromosómica similar al síndrome de Klinefelter en humanos: en lugar de ser XY, estos gatos nacen XXY. Es decir, tienen dos cromosomas X —con variantes para negro y naranja— y uno Y que marca el sexo masculino.

Gato calicó.
Gato calicó.

Esos machos pueden mostrar el mismo mosaico de colores que una hembra, pero pagan un precio: casi siempre son estériles y pueden presentar problemas de salud asociados a su condición genética.

Otros casos aún más raros pueden deberse a quimerismo (dos embriones que se fusionan en uno) o mutaciones somáticas. En todos los casos, se trata más de curiosidades biológicas que de la norma.

Ciencia, mito y fascinación

El carácter mayoritariamente femenino de los gatos calicó ha alimentado todo tipo de relatos: desde amuletos de buena suerte en Japón hasta supersticiones rurales en Europa y América Latina. La genética moderna ha despojado al fenómeno de misterio sobrenatural, pero no de encanto.

Gato calicó.
Gato calicó.

Para los genetistas, cada gata tricolor es una lección ambulante de biología del desarrollo. Para millones de personas, sigue siendo simplemente un “amor de mil colores” que se acurruca en el sofá, sin saber que lleva en el pelaje una de las historias más elegantes que la ciencia puede contar sobre cómo se escribe el sexo y el color en el ADN.