La nariz de los perros es irrepetible, igual que nuestras huellas dactilares

Nariz de un perro.
Nariz de un perro.Shutterstock

Si mirás de cerca la nariz de tu perro, verás algo más que un hocico húmedo y frío. Las pequeñas líneas, surcos y puntitos que la cubren forman un dibujo que no se repite en ningún otro animal. Igual que pasa con nuestras huellas dactilares, la nariz de cada perro es única.

La superficie del hocico está llena de relieves irregulares. Esa textura, que a simple vista parece solo rugosa, en realidad es un patrón muy preciso: curvas, bifurcaciones y manchas que varían de un perro a otro, incluso entre hermanos de la misma camada.

Nariz de un perro.
Nariz de un perro.

Ese “mapa” se forma en las primeras fases del desarrollo del cachorro y se mantiene estable durante toda su vida, salvo lesiones graves o enfermedades en la zona. Por eso, muchos expertos hablan ya de la “huella nasal” o “huella de trufa” como un equivalente canino de la huella dactilar humana.

Qué dice la ciencia

Nariz de un perro.
Nariz de un perro.

Investigaciones en veterinaria y biología han confirmado que:

  • No hay dos narices de perro iguales, ni siquiera en razas muy parecidas.
  • El patrón del hocico no cambia de forma significativa con el tiempo.
  • Es posible registrar esa huella mediante fotografías de alta resolución.

Con técnicas de visión por computadora, los programas pueden “leer” la nariz, marcar puntos clave y convertirlos en un código numérico. Ese código serviría para identificar al animal, como pasa con el reconocimiento facial en humanos.

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De las comisarías a las clínicas veterinarias

La idea de usar la nariz como documento de identidad no es totalmente nueva. Desde hace décadas, algunas asociaciones caninas en países como Canadá o Corea del Sur han probado sistemas de registro basados en impresiones del hocico, tomadas con tinta o con cámaras especiales.

Nariz de un perro.
Nariz de un perro.

La gran novedad de los últimos años es la llegada de aplicaciones móviles que prometen identificar a un perro perdido con solo una foto de su nariz. El dueño se registra, hace varias fotos del hocico y el sistema crea una ficha. Si alguien encuentra al perro y sube otra foto, la app compara el dibujo de la nariz con su base de datos y, si hay coincidencia, avisa al propietario.

Varias startups están probando este tipo de tecnología, algunas en colaboración con ayuntamientos y protectoras de animales. El objetivo es reducir el número de perros que nunca vuelven a casa tras perderse.

Más que una curiosidad

Nariz de un perro.
Nariz de un perro.

A largo plazo, sistemas fiables de identificación por huella nasal podrían ayudar a:

  • Reunir más perros perdidos con sus familias.
  • Combatir el abandono, al ser más fácil rastrear al responsable.
  • Facilitar trámites en seguros, adopciones y registros municipales.

Mientras tanto, si querés mirar de otra manera el hocico de tu perro, acercate sin miedo: en esas marcas diminutas está escrito algo que no existe en ningún otro lugar del mundo. Es su firma, tan personal como tu propia huella dactilar.