Qué indica el color de las encías
En condiciones normales, las encías sanas se ven rosadas y recuperan rápidamente el color tras presionarlas con un dedo, en menos de dos segundos. Este sencillo gesto, conocido como “tiempo de relleno capilar”, ayuda a valorar la circulación y la oxigenación de la sangre.

Cuando las encías aparecen pálidas, grisáceas o blanquecinas, puede estar disminuyendo la cantidad de glóbulos rojos en circulación o el flujo sanguíneo hacia los tejidos. Es lo que suele ocurrir en cuadros de anemia, hemorragias internas, shock o problemas cardiacos avanzados.
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Qué es la anemia y por qué se produce
La anemia no es una enfermedad en sí misma, sino un signo clínico: una reducción en el número de glóbulos rojos o en la cantidad de hemoglobina que transporta oxígeno por el organismo. En perros y gatos, sus causas son variadas.
Entre las más frecuentes se encuentran las pérdidas de sangre por hemorragias externas o internas, úlceras digestivas, tumores o traumatismos. También la destrucción acelerada de glóbulos rojos por procesos inmunomediados, infecciones transmitidas por parásitos como pulgas, garrapatas o ciertos protozoos, y deficiencias nutricionales prolongadas.
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Enfermedades crónicas del riñón, médula ósea o algunos cánceres pueden reducir, además, la producción de nuevas células sanguíneas.
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Otros signos que pueden acompañar a las encías pálidas
Las encías claras rara vez aparecen como único síntoma. Los veterinarios recomiendan prestar atención a cambios en el comportamiento del animal, como apatía, debilidad, menor tolerancia al ejercicio, respiración acelerada, aumento de la frecuencia cardiaca o desmayos.

En algunos casos se observa pérdida de peso, inapetencia, heces muy oscuras o con sangre visible, e incluso ictericia, un tono amarillento en mucosas y ojos.
En cuadros agudos, como una hemorragia interna tras un atropello, el empeoramiento puede ser muy rápido. En anemias crónicas, los signos se desarrollan de forma más lenta y pueden confundirse con el envejecimiento normal.
Diagnóstico: por qué no basta con mirar la boca
Las encías pálidas son siempre un motivo para acudir al veterinario con urgencia, pero no permiten por sí solas establecer el diagnóstico. El profesional realizará una exploración completa, medirá constantes vitales y solicitará análisis de sangre para confirmar la anemia y valorar su gravedad.
En función de los resultados, podrán ser necesarias pruebas adicionales: radiografías, ecografías, test para detectar enfermedades transmitidas por parásitos, estudios de coagulación o punciones de médula ósea.
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El objetivo es encontrar la causa primaria y tratarla de forma específica.
Tratamiento y pronóstico
El manejo de la anemia dependerá de su origen y de la estabilidad del paciente. En casos severos puede ser imprescindible realizar una transfusión sanguínea para evitar un fallo multiorgánico.
Al mismo tiempo se corrige la causa: cirugía para controlar hemorragias, antibióticos o antiparasitarios, inmunosupresores, quimioterapia o cambios en la dieta, según el caso.
El pronóstico es muy variable. Algunas anemias leves por parásitos o deficiencias nutricionales se resuelven con rapidez.
Otras, asociadas a tumores, enfermedades autoinmunes o daño medular, pueden requerir tratamientos complejos y de larga duración.
La prevención, una aliada silenciosa
La desparasitación regular, las revisiones periódicas, una alimentación equilibrada y la atención rápida ante cualquier cambio llamativo son claves para reducir el riesgo de cuadros graves.
Revisar las encías de forma rutinaria —especialmente en animales mayores o con enfermedades crónicas— puede ser una herramienta sencilla para detectar problemas a tiempo.
Si las encías de un perro o un gato se ven inusualmente pálidas, la recomendación de los expertos es clara: no esperar a que “se le pase”. Un examen veterinario temprano puede marcar la diferencia entre un susto controlable y una emergencia vital.
