El instinto del Terrier: por qué cavar hoyos en tu jardín es, para ellos, el mejor trabajo del mundo

Perro Jack Russell Terrier.
Perro Jack Russell Terrier.Shutterstock

Un jardín recién arreglado, plantas alineadas y, de pronto, un cráter donde ayer había césped; el “culpable” suele tener nombre y apellido de raza: Terrier. Para sus dueños puede ser una travesura; para el perro, en cambio, es una tarea seria.

Cavar no es un capricho moderno, sino una conducta profundamente ligada a la historia del terrier y a la forma en que estos perros fueron seleccionados durante generaciones.

Un perro criado para ir bajo tierra

Perro Jack Russell Terrier.
Perro Jack Russell Terrier.

El término terrier proviene de terra (tierra). No es casual. Desde el Reino Unido hasta otras regiones de Europa, muchos terriers fueron criados para ayudar en la caza y control de alimañas —ratas, conejos, zorros— y para seguir presas que se refugiaban en madrigueras.

Perro terrier sealyham.
Perro terrier sealyham.

Su trabajo consistía en localizar, perseguir y, si era necesario, excavar para acceder a túneles o forzar la salida del animal.

Esa herencia se mantiene incluso en contextos urbanos: el jardín o el parque sustituyen a la madriguera real, pero el impulso se activa con la misma intensidad. Para un terrier, rascar la tierra puede ser una versión doméstica del oficio para el que “vino al mundo”.

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Olor, sonido y recompensa: el motor del agujero

Cavar es también una respuesta a estímulos: olores subterráneos, insectos, raíces, pequeños roedores o simplemente humedad.

Perro Bull terrier.
Perro Bull terrier.

Los terriers, por su carácter vigilante y su energía elevada, tienden a convertir cualquier señal en una misión. A eso se suma un componente de recompensa: el acto de excavar es entretenido, libera tensión y, desde su perspectiva, “funciona” porque siempre descubre algo —un aroma nuevo, una textura, una piedra—.

Perro Yorkshire terrier.
Perro Yorkshire terrier.

En días calurosos, además, puede haber un motivo práctico: remover tierra para encontrar una zona más fresca. No es raro que algunos perros excaven y luego se recuesten en el hueco como si fuera una cama improvisada.

Cuando el jardín paga el precio

El problema aparece cuando la conducta se vuelve habitual o compulsiva: canteros dañados, raíces expuestas y riesgo de que el animal se lastime con objetos enterrados.

Perro Jack Russell Terrier.
Perro Jack Russell Terrier.

En muchos casos, la causa no es solo instinto, sino falta de actividad física y mental.

Un terrier subestimulado buscará “trabajo” donde lo encuentre.

Convivir con el excavador profesional

Especialistas en comportamiento canino suelen recomendar canalizar, más que prohibir.

Perro American Staffordshire Terrier.
Perro American Staffordshire Terrier.

Aumentar paseos, juegos de olfato y tareas de búsqueda reduce la necesidad de “autoemplearse” en el jardín.

En casas con espacio, puede funcionar destinar una zona permitida —un arenero o rincón específico— y reforzar allí la conducta, mientras se protege el resto con barreras o supervisión.

Para el terrier, cavar no es vandalismo: es identidad. Entenderlo no tapa los agujeros, pero sí cambia la pregunta. No es “¿por qué lo hace?”, sino “¿cómo le doy un trabajo mejor que mi jardín?”.