¿Una huella peluda en tu acta de matrimonio? ¡Así lo hacen en Ecuador!

Andrés Alquinga y Diana Tupiza muestran el certificado simbólico de matrimonio con la “firma” de su mascota Luna junto a ella, después de la boda en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Andrés Alquinga y Diana Tupiza muestran el certificado simbólico de matrimonio con la “firma” de su mascota Luna junto a ella, después de la boda en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.030013+0000 RODRIGO BUENDIA

La reciente regulación del matrimonio “pet friendly” en Ecuador permite a las parejas incluir a sus mascotas como testigos, destacando la historia de Diana y Andrés, quienes eligieron a Luna, su perra pequinesa, para sellar su amor en una ceremonia única.

Cuando Diana y Andrés decidieron casarse, eligieron un testigo peculiar para la ceremonia civil: Luna, una perra pequinés que estampó su huella en el acta de matrimonio, una práctica impulsada por el Registro Civil de Ecuador.

Andrés Alquinga y Diana Tupiza muestran el certificado simbólico de matrimonio con la “firma” de su mascota Luna después de la boda, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Andrés Alquinga y Diana Tupiza muestran el certificado simbólico de matrimonio con la “firma” de su mascota Luna después de la boda, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.

Con la regulación del matrimonio “pet friendly” Ecuador se adelantó a la mayoría de países de Latinoamérica, en los que solo se aceptan testigos humanos. En Argentina y México se han registrado casos excepcionales por decisiones puntuales de las autoridades.

Luna, la mascota de Andrés Alquinga y Diana Tupiza y testigo simbólico de su matrimonio, se sienta junto a ellos después de la boda en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Luna, la mascota de Andrés Alquinga y Diana Tupiza y testigo simbólico de su matrimonio, se sienta junto a ellos después de la boda en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.

Aunque la huella de las patas no tiene validez legal, sí posee un valor sentimental para las más de 50 parejas que desde mayo han acudido con sus perros y gatos a las agencias del Registro Civil a nivel nacional.

“Que ella (Luna) esté aquí es realmente espectacular”, explica Diana Tupiza a la AFP tras la ceremonia oficiada en Quito.

Andrés Alquinga y Diana Tupiza posan junto a su mascota Luna, testigo simbólico de su matrimonio, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Andrés Alquinga y Diana Tupiza posan junto a su mascota Luna, testigo simbólico de su matrimonio, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.

Esta ingeniera en telecomunicaciones de 38 años indica que la idea de llevar a Luna como testigo fue de su esposo, Andrés Alquinga.

La química entre él y Luna es evidente. La pequinés color crema, ataviada con un vestido de tul rosa para la ocasión, lame su cara y en sus brazos posa encantada para las fotos.

Andrés Alquinga y Diana Tupiza miman a su mascota Luna, testigo simbólico de su matrimonio, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Andrés Alquinga y Diana Tupiza miman a su mascota Luna, testigo simbólico de su matrimonio, en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.

Los animales “tal vez no están ahí para hablarnos, darnos un consejo, pero sí están para darnos todo el amor que ellos tienen”, señala Alquinga, un programador de 31 años.

“Tiempos modernos”

La decisión de la pareja conmocionó a Luz Lima, madre de Diana y, a pesar de todo, responsable de la confección del vestido que lució Luna.

Andrés Alquinga y Diana Tupiza colocan la huella de la pata de su mascota Luna como testigo simbólico de su matrimonio en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.
Andrés Alquinga y Diana Tupiza colocan la huella de la pata de su mascota Luna como testigo simbólico de su matrimonio en la oficina del Registro Civil Central de Quito, el 7 de julio de 2026.

“Mejor escojan una persona que tenga todos los sacramentos hechos y (...) que sepa lo que está firmando”, recuerda Luz que recomendó a la pareja antes de conocer la iniciativa del Registro Civil.

Tras una explicación y recibir los requisitos que impone la institución, como llevar un kit de limpieza y procurar que sean animales amistosos, Lima se sumó a la nueva tendencia.

“Son tiempos modernos”, manifestó a la AFP durante las pruebas del vestido de la mascota.

Ottón Rivadeneira, director del Registro Civil de Ecuador, comentó que la iniciativa está acorde con las nuevas formas de familia.

Los casi 19 millones de habitantes de Ecuador tienen 7,6 millones de perros y gatos como mascotas, casi el doble de niños de hasta 12 años, según el último censo.

“Definitivamente nosotros estamos adaptándonos a estas necesidades actuales modernas” y “nos presentamos de una manera empática y moderna hacia la ciudadanía”, explica Rivadeneira a la AFP.

Al final de la ceremonia, Luna estampó su pata en el certificado que entrega la institución y en el que también constan las firmas de la pareja y de los testigos humanos.

En el documento se lee: “acta simbólica de matrimonio” y “huella de tu amigo peludito”.

“Yo tengo tres perros y un gato. Para mí hubiera sido genial que estén todos, pero ella (Luna) creo que representa tanto a los (animales de compañía) que están en la Tierra como los que están en el cielo”, dice Tupiza antes de dirigirse junto a su esposo y la mascota a una reunión familiar para celebrar el matrimonio.