Lo que distingue al oído del pastor alemán no es un órgano interno único, sino la forma y biomecánica de la oreja externa (pabellón auricular): suele ser erguida, grande y muy móvil, lo que mejora la captación de sonidos y la localización de la fuente. En términos simples, su oreja funciona como un “embudo” direccional que amplifica ciertas frecuencias y reduce el ruido lateral.
Investigaciones en audición canina y fisiología sensorial describen que los perros perciben frecuencias más altas que los humanos (ultrasonidos) y que la orientación del pabellón modifica qué tan bien llega el sonido al canal auditivo. En razas de oreja erecta, esa direccionalidad suele ser más eficiente.
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Orejas que rotan: el “radar” está en los músculos
El pastor alemán destaca por la combinación de oreja erecta + musculatura auricular desarrollada. Puede hacer microajustes para “apuntar” cada oreja hacia un ruido distinto, algo clave en perros de trabajo seleccionados históricamente para vigilancia y pastoreo: detectar un estímulo rápido, ubicarlo y decidir si acercarse, rodear o alertar.

En casa, eso se ve cuando el perro “clava” las orejas al oír una bolsa, un ascensor o un timbre lejano, incluso antes de que la familia lo registre.
¿Por qué se paran (o se caen) en cachorros?
En cachorros de pastor alemán, que una oreja suba y la otra no —o que alternen— suele relacionarse con la maduración del cartílago y con etapas de crecimiento, incluida la dentición.

La oreja no “se endurece” de un día para otro: el cartílago gana rigidez gradualmente. Si hay dolor, rascado persistente, mal olor o secreción, puede haber inflamación y conviene consulta veterinaria.

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Menos “efecto invernadero”, pero no inmunes: higiene y otitis
Las orejas erguidas tienden a ventilar mejor que las caídas, lo que puede reducir humedad retenida.

Aun así, el pastor alemán puede sufrir otitis por alergias, cuerpos extraños (espigas), ácaros o sobrecrecimiento de levaduras/bacterias. Señales típicas: sacudidas de cabeza, enrojecimiento, olor fuerte o sensibilidad al tocar.
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Un mito frecuente: “orejas grandes = súper oído”
El tamaño ayuda, pero no lo explica todo. La audición depende también del oído medio e interno y del cerebro.
Lo diferencial del pastor alemán está en la arquitectura externa y su control muscular, que favorecen la detección y la ubicación del sonido, más que una “capacidad sobrenatural” general.
