El gato somalí se lleva bien incluso con los perros

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Cuerpo elegante y dorso ligeramente arqueado como si fuera a saltar en cualquier momento: así es el gato somalí. Estos felinos de pelaje semilargo son además muy afectuosos y juguetones, explica la criadora alemana Sabine Steinicke.

Se trata de una raza que no es nada problemática en lo que respecta a otros animales y a la familia. Incluso con los perros se llevan bien.

"Estos gatos se entienden incluso con los niños", indica Steinicke. No obstante, lo conveniente es tener siempre al menos dos, nunca uno solo.

El pelo semilargo no da demasiado trabajo a los dueños: "Al gato somalí, basta con cepillarlo una vez a la semana con un cepillo normal", señala la criadora.

Los dueños, eso sí, deberán hacerse a la idea de que estos gatos los seguirán allá donde vayan, paso a paso, incluso al baño.

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El gato somalí es una variante del gato abisinio, que seguramente sufrió una mutación.

Según Steinicke, los abisinios son una de las razas de gatos más antiguas que existen.

Tienen el pelo muy corto y se comportan con las personas de la misma manera cercana que los somalíes. También son juguetones.