Los cuidacoches continúan haciendo de las suyas y reafirman su estatus de dueños de los espacios públicos. Los automovilistas, al llegar al espacio de estacionamiento en la zona mencionada, les entregan sus llaves y luego sus vehículos son ubicados sin respetar los lugares demarcados en el asfaltado.
Frente a la Comandancia de Policía se puede ver un desorden total. La calle Alberdi en su intersección con El Paraguayo Independiente está prácticamente clausurada por coches estacionados. Allí, los vehículos son colocados uno al lado de otro, impidiendo utilizar toda la extensión de la calle Alberdi.

En la zona tampoco se respeta la rampa para discapacitados. Los vehículos cubren totalmente las esquinas y, por ende, las rampas. Para colmo, los cuidacoches ofrecen también el servicio de limpieza, que hace que el agua servida corra por el asfalto, dando una pésima imagen al centro histórico de Asunción, cuyas plazas aún no fueron reparadas luego de la destrucción ocasionada por la ocupación de damnificados e indígenas.
La asesoría jurídica de la Municipalidad notificó ayer a los trabajadores informales y amenazó incluso con desalojos. Sin embargo, las advertencias quedaron en la nada; prueba de ello es que los que deberían controlar los espacios públicos ni siquiera aparecieron hoy.
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Ayer, los informales dijeron que no saldrán del lugar porque constituye su fuente de trabajo, que de lo que recaudan allí depende la educación de sus hijos y hasta que ya es un “derecho adquirido” trabajar en la zona.
