Bomberos acuden a un inusual pedido de rescate: una mujer atorada en un árbol de 20 metros

Eran las 22:00 del miércoles, día número 15 de la cuarentena y una tranquila noche de guardia para los bomberos voluntarios de Asunción cuando recibieron una inesperada llamada de auxilio por parte de la Policía Nacional: necesitaban rescatar a una mujer de un árbol de 20 metros en el Parque Caballero.

Beto, impaciente, espera que Isabel sea rescatada. La mujer quedó "atorada" en un árbol de eucalipto, a 20 metros de altura.
Beto, impaciente, espera que Isabel sea rescatada. La mujer quedó "atorada" en un árbol de eucalipto, a 20 metros de altura.

Durante los últimos 15 días, las noches de guardia son más tranquilas con las prohibiciones de circulación establecidas para evitar la propagación masiva del COVID-19. Pero cada jornada es diferente y la de esta madrugada fue una de las más simpáticas para los miembros de la Unidad de Bomberos de la Segunda Compañía “Santísima Trinidad”.

Eran las 22:00 cuando recibieron un peculiar llamado: un agente de la Policía Nacional pedía ayuda para rescatar a una persona que estaba atorada en un árbol del Parque Caballero. “A bordo del Móvil AB21 emprendemos rumbo. Poco tráfico, solo vimos motociclistas, sin luz y sin casco (…) Primero pensamos que era alguien que se había escapado de los Linces”, relata José Argüello, bombero de combate de la Segunda Compañía.

Al llegar al parque encontraron el siguiente panorama: al menos 10 policías, un perro rondando la zona y un hombre mirando la punta de un árbol de eucalipto, donde se encontraba una mujer de aproximadamente 25 años.

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“Isabel, la mujer que subió al árbol, aparentemente lo hizo porque una anciana le pidió hojas de eucalipto y a cambio le prometió algo de dinero”, recuerda José en su cuenta de Twitter.

Desde abajo, su pareja, Beto, la observaba muy asustado, mientras escuchaba las constantes amenazas sobre las consecuencias de haberla convencido a subir al árbol. "'Vas a ligar’ era lo más tierno que le gritaba desde las alturas”, relata el bombero.

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Lo que más llamó la atención era el cómo llegó a subir a un árbol de eucalipto, considerando que no cuenta con ramas para sujetarse. “Lo que hizo fue usar otro árbol y aparentemente la rama cedió y ahí terminó quedándose a casi 20 metros del suelo, en el árbol de eucalipto”, cuenta el bombero voluntario combatiente.

Durante varios minutos, los agentes policiales y los bomberos tuvieron que tranquilizar tanto al hombre como a la mujer, que amenazaba con tirarse porque ya no soportaba seguir a tantos metros de altura.

“Como 10 efectivos policiales estuvieron intentando contenerla porque estaba muy cansada la pobre chica y amenazaba con tirarse. Entre bromas pudimos hacer pasar el momento de angustia. En un momento estuvo muy tensionado el ambiente. No sabíamos si estaba bajo los efectos de alguna droga”, relata.

“Luego de mucho trabajo y contención, y principalmente gracias a la oportuna presencia y colaboración de la Policía Nacional, Isabel pudo ser rescatada”, cuenta uno de los protagonistas de esta historia.

Todo era alegría, hasta el perro ladraba mientras la mujer bajaba rápidamente por las escaleras. Luego de replegar la escalera utilizada para esta labor, los rescatistas, “en solidaridad con Beto”, recuerda José, decidieron pedir “un besito de reconciliación” para la pareja.

“Y lo que empezó con drama y angustia, terminó con el besito de reconciliación y con la promesa de respetar la cuarentena”, concluye el bombero voluntario. Mañana será una nueva noche de guardia y los bomberos esperan que los llamados sean similares y con finales felices, no los tradicionales accidentes de tránsito con varios heridos y víctimas fatales, generalmente producto de la inconsciencia en el volante.

Pocos rescates, pero sigue la inconsciencia

El bombero voluntario resaltó por otra parte que la cantidad de servicios disminuyó considerablemente desde el inicio de la cuarentena, pero la complejidad de los llamados es mayor. Por ejemplo, en este caso estuvieron trabajando bastante tiempo para contener a la mujer y evitar que se lance desde la copa del árbol.

Además, resaltó que aún ven numerosos motociclistas que siguen circulando durante la madrugada sin respetar la cuarentena, sin casco y sin luces, “muy confiados porque hay muy poco tránsito”. Exhortó en ese sentido a tomar conciencia sobre lo peligroso que resulta movilizarse de esa manera.

En otro momento, lamentó que haya bajado considerablemente la cantidad de aportes que reciben por parte de los socios protectores de los bomberos, quienes solventan todos los gastos de los rescatistas que a diario salvan vidas. Los números de donaciones disminuyeron a raíz de esta crisis económica que llegó con el COVID-19.

Finalmente, contó que en su unidad también toman numerosas medidas de bioseguridad para proteger al personal, como la desinfección después de cada servicio de todas las personas y del móvil utilizado.

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