El religioso instó a ser justos, humildes, a practicar los valores cristianos y ocuparnos de las preocupaciones de Dios, que son los hermanos más necesitados y vulnerables de los descartados de la sociedad. Llamó a una conversión para que cada cristiano se convierta en un instrumento del bien y la solidaridad.
El obispo animó también a todos los que están trabajando en diferentes ambientes, en todos los estamentos de la sociedad, a que no se cansen de hacer el bien y no dar lugar a los que hacen más ruido con la violencia, la maldad, la calumnia y la envidia. Expresó que los escándalos de corrupción desaniman y algunos piensan que ya ni siquiera vale la pena trabajar.
Benítez valoró a los jóvenes que siempre están buscando hacer algo en bien de la sociedad, por lo menos limpiando sitios públicos, juntando basuras y ayudando a los necesitados a través de la organización de ollas populares y distribución de víveres, entre otras actividades.
